sábado, 10 de marzo de 2012

EL IMPORTANTE ROL DE GOLDSTEIN

En su novela de crítica política “1984” de los años 50, George Orwell anticipa un mundo donde el totalitarismo a la Stalin ha triunfado, de manera que el Estado—el Hermano Mayor—lo dirige y controla todo. En tal circunstancia se ha diseñado un enemigo interno ficticio al cual señalar públicamente como amenaza permanente, achacándole todo los males y todas las culpas. Se trata de Emmanuel Goldstein, personaje que se asemeja a Trotsky,  al que todos los ciudadanos  odian, perdiendo completamente de vista que se trata sólo de un articulador de la propaganda y la manipulación psicológica.

Al considerar el problema de la persistente baja popularidad del Presidente y la relativamente buena evaluación del Gobierno y sus Ministros, he llegado a pensar—con  los debidos resguardos—que  en la circunstancia presente de la Alianza,  Piñera está cumpliendo el rol de Goldstein. Capitaliza el descontento y concentra las críticas, despejando el panorama a sus eventuales sucesores. Si se trata de un hecho fortuito—como todo parece indicar—sería  indispensable considerar la posibilidad de manejarlo como estrategia de la mejor manera posible; si se trata de una estrategia planificada, habría que sacarle más partido a la mente que la ideó, porque a su lado todos los macucos de la política palidecen.

Afortunadamente para la Alianza y sus pretensiones, el Presidente ha resultado un resuelto impulsor de su propio descrédito y todo indica que los errores que cometerá en el futuro, irán  en beneficio de su coalición y los eventuales candidatos que levante. Recibir a Roger Waters lo ejemplifica perfectamente. En la medida en que él siga capitalizando más y más descontentos, mejores serán las proyecciones de la derecha. Serán capitales en este proceso  reformas estructurales efectivas en materia de tributos, servicios públicos como salud, educación y seguridad, sistema electoral, organización del Estado y demás, porque la gente está aburrida de los parches y las componendas y le huele a podrido cualquier negociación.

Por su parte la Concertación, la tiene dura. Su candidata ha perdido peso (sólo en sentido figurado) y las caras visibles de sus partidos comienzan a cansar. Han sufrido un proceso similar al de farándula, donde los personajes top de repente comienzan a generar anticuerpos y perder sintonía.  Basta con ver a Toha , Andrade y Gómez.

Si se cumplen la reformas, la economía sigue mejorando, si se controla el delito, si se termina con los encapuchados, si se endereza la Justicia, si mejora la movilización, se mantiene el precio de los combustibles y se mejora la evaluación de la reconstrucción, podríamos librarnos de una segunda parte.

2 comentarios:

  1. El enemigo interno son los militares presos. Ahí la izquierda tiene su minuto del odio. Te cito una noticia aparecida hoy día en 'La Tercera':"Rechazan solicitud de ex director CNI a C. de Transparencia

    El Consejo para la Transparencia declaró la inadmisibilidad del amparo interpuesto por el ex director de la CNI, Odlanier Mena, en contra del Ministerio de Justicia y de Gendarmería, para recabar información por el rechazo a una solicitud de libertad condicional".

    Piñera no tiene remedio.

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  2. Interesante tesis, si es así, fue casualidad, no porque no hubiera una mente maquiavélica capaz de idear el plan, Piñera no lo hubiese permitido, su egocentrismo, su narcisismo son incompatibles con el sacrificio por la causa, el quiso ser presidente para su propia satisfacción, para pasar a la historia. El problema que tiene ahora, es que está entrando a la historia por causas que no tenía contempladas –y aun puede empeorar-.
    No creo que este pasando esto, Piñera no haría nada que no lo ubique a él en el primer lugar. Este es SU gobierno. Con otro presidente, podría haber sido una buena e inteligente salida.

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