¿Qué hacen los empleados y trabajadores de una empresa cuando entran en conflicto con el Empresario? Van y hacen una huelga. Y si las cosas se complican, van y se toman la fábrica. Y si se complican más aún, van y la incendian. Es el juego natural de las oposiciones presente en todas las expresiones del la actividad humana. Ahora bien, como ir a la huelga o tomarse una sola empresa puede no significar una presión suficiente, postulan desde el plano sindical los procesos de negociación colectiva, de manera que el conflicto escale y alcance significación sectorial y, de ser posible, nacional.
Piñera, fuera de ser el Presidente, es un empresario reconocido y exitoso, de manera que no hay que extrañarse que la región de Aysén adopte frente a él la misma lógica bosquejada arriba, paralizando las actividades, tomándose los caminos y presionando tan como lo haría cualquier agrupación sindical que se respete. Y como en el caso de las multi sindicales, donde una minoría politizada es la que toma las decisiones gremiales, en el caso de Aysén unos pocos audaces, cuyos intereses pueden quedar encubiertos por el caos desatado, organizan el espectáculo. Por otra parte, me imagino que es más fácil hacerle una jugada como la presente a un Gobierno de derecha que a uno de izquierda.
¿Cómo termina el asunto para la empresa? El empresario desvía racionalmente sus recursos hacia otra actividad—porque desde luego no tiene todos los huevos en una sola canasta—de manera que no pierde. Espera que el movimiento se debilite y si la ley y las circunstancias se lo permiten, contrata nuevo personal para mantener la producción, por lo menos hasta de la toma y el incendio de la fábrica, cuyos efectos los minimizan los seguros contratados. En el caso de autos, el Gobierno procura desviar la atención pública en otra dirección atacando la gestión anterior, espera que el movimiento se debilite y procura dejar en evidencia los manejos políticos subyacentes. Y su seguro es la Ley de Seguridad Interior del Estado.
¿Qué ocurre con la minoría dirigente? Como su interés seguramente es ajeno al destino de la empresa y de los trabajadores pasivos, procuran obtener las máximas ganancias iniciando procesos de negociación en los que sus objetivos ocultos—alguna compensación pecuniaria, desde luego ganancia política y alguna consejalía, alcaldía o diputación si lo amerita la dimensión del conflicto—son privilegiados. En el caso analizado, <sic>.
¿Qué ocurre con el movimiento sindical que prohijó las huelgas y las tomas? Pues que se fortalece, crece, incrementa su poder de negociación, mejora el estatus de sus dirigentes que comienzan a ser motivo de entrevistas y apariciones en la prensa y la televisión, favoreciendo principalmente sus carreras personales. En este caso, la oposición se beneficia de la sensación de desgobierno reinante y trata de incendiar todavía más la pradera para obtener más réditos.
¿Y qué pasa con la masa de los trabajadores y empleados pasivos que avivaron la cueca, en este caso, los habitantes comunes y corrientes de Aysén? Pues, que pierden más que ganan, aunque consigan alguna reivindicación o ventaja, por la simple lógica de los costos agregados: son mucho más baratos media docena de dirigentes que 110.000 habitantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario