Es bueno que se generen polémicas como la que se ha suscitado con la construcción del Mall de Castro. El ideal, naturalmente, sería que este tipo de discusiones pudiesen hacerse ex ante y no ex post, como es el caso, pero la controversia resulta apropiada y necesaria…Pero estamos en Chile., de manera que, seguramente, será tinta digital tirada en el mar.
Lo primero que hay que hacer para discutir apropiadamente el caso, es separar la idea del hacer un Mall en Castro—cosa que me parece legítima y que más allá de sonarme un poco desproporcionada, no me molesta—de la expresión física, arquitectónica y volumétrica que el edificio en construcción tiene, que sí me parece desmesurada en tanto afecta de improviso un valor permanente del paisaje de la ciudad sureña, sin darle tiempo al metabolismo del cambio progresivo para hacer su trabajo armonizador. La polémica debiera centrarse sobre este segundo aspecto que resulta evidente, puede alcanzar la dimensión de un atentado, un crimen de lesa patria y hasta una clara demostración de lo que el poder del dinero y los intereses puede hacer. Nada de raro que la culpa le caiga finalmente a Piñera .
Mirando por primera vez las fotografías del mall en construcción , pensé que era una broma, por el aire a fotomontaje que la imagen presentaba. Ni en mis más obscuras pesadillas se me habría ocurrido montar una mole tan desproporcionada como esa sobre una altura, dominando un paisaje de claro valor paisajístico natural u urbano y haciéndole la competencia a las torres de una iglesia—la Catedral de Castro, nada menos—declarada monumento nacional. Sería como si al lado de la Catedral de Santiago se elevara una torre de tipo hexagonal con muros cortina con vidrio espejo y de mayor altura.
No hay duda que se trata de un crimen que no está configurado en ley alguna, pero que el sentido común claramente identifica. Un crimen que, seguramente, está cimentado en motivaciones sospechosas como son el interés municipal en los ingresos que eventualmente se generarán, como son los intereses económico políticos que seguramente estarán en juego y, especialmente, en el interés de la empresa propietaria de llenarse los bolsillos a costa de un bien público por el que pagará una renta vil. Eso es afán de lucro disfrazado de intención de servir, de producir adelanto, de entretener, de conferir estatus y de dar la sensación de haber conquistado la modernidad y el confort. Oferta de logros que persigue disimular la fealdad del edificio, su masacotudez, el problema de congestión que producirá y, sobre todo el deterioro del valor paisajístico de la ciudad de Castro. Hoy por hoy habría que decir que de malls está pavimentado en camino del infierno urbano. Los habitantes de Castro van a estar felices de tener un cine, un patio de comidas y unas escaleras mecánicas, pero a qué precio.
Para partir, al lado de la Catedral de Santiago, hay precisamente un edificio exagonal, de vidrio, y mucho más alto que la Iglesia.
ResponderEliminarEn cuanto a la barbarie, el problema de escala, y la densidad de la construcción, estoy de acuerdo con lo que dices en el blog.
El problema es el siguiente, aprobaron un plan regulador que es público, y conocido por todas las autoridades, aprobaron la construcción del mall, construyeron siete pisos, pero solo faltó que saliera en la televisión o en el diario, para que los oportunistas de siempre alegaran. Y entre ellos el ministro de obras públicas, que mientras él fue gerente de Cencosud, idearon el Costanera Center, que va a liquidar Providencia. No hay salud!!!!!.
Lo del edificio exagonal era, naturalmente, una ironía (en mi lejana juventud se escribía "hexágono")
ResponderEliminarEn mi mas cercana juventud también. Supongo que ahora se escribe igual.
ResponderEliminarEn esto no estoy de acuerdo, mi hermana vive en Chiloe y para ella, como para la gran mayoría, es un adelato el Mall, que evita cruzar el canal, con los riesgos que siempre tiene. Se quejan no los chilotes, sino los que van 1 vez cada dos años, y no se les ocurriría vivir en esas soledades... como ellos dicen, los miserables palafitos, son para la foto no más.
ResponderEliminarQue los chilotes tengan Mall, sí; que el edificio se coma a la ciudad, no
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