miércoles, 29 de febrero de 2012

EL CANCER INMOBILIARIO

Las ciudades han sido descritas como organismos vitales, dotados de un particular metabolismo, que tiene una  expresión genotípica en las formas culturales, sociales y económicas que las caracterizan como agregados humanos y fenotípica en las estructuras físicas que les dan forma. Y como las personas, las ciudades tienen fisiologías similares pero alcanzan apariencias diferentes en función de la influencia de su medio ambiente,  sitio de emplazamiento, tipo de cultura y  economía de su población. 

Y como las personas, las ciudades crecen, se desarrollan, llegan a la madurez y la vejez. En algunos casos—montones a lo largo de la historia—las  ciudades han enfermado y muerto, de la misma manera como ocurre con cualquier ser vivo. Ocurre cuando sus economías, sus habitantes, sus ambientes o sus estructuras físicas contraen males contra los que no puedan luchar. Conocemos de la antigüedad los centenares de casos  de ciudades muertas y en la modernidad, el deceso de unas pocas ciudades—Chernóbil por el accidente nuclear—, la enfermedad de otras—Detroit—, del mismo modo que el caso de muchas  ciudades vitales y sanas.

No pensaba en eso el día del incendio del Mall de Concepción. Como me queda cerca, fui caminando a mirar el espectáculo de las llamas, el humo y los helicópteros dejando caer agua. Subí a la falda de un cerro llenos de viviendas de buen nivel, desde donde por experiencia sabía se dominaba el lugar. Y me encontré conque la maravillosa vista del valle hacia Talcahuano, San Vicente y la Península de Tumbes que tenía ese barrio, había desaparecido tapada por media docena de altas torres—un hotel, clínicas  y varios otros edificios de departamentos—construidos  frente al mall que se quemaba. Entonces hice la relación con la idea del cáncer y se me ocurrió la comparación siguiente:

El cáncer—todos tenemos una noción de lo que es—es esa enfermedad en la que un organismo produce un  exceso de células malignas  que crecen y se multiplican más allá de los límites normales, invadiendo el tejido circundante y  formando metástasis, hasta que el organismo disfunciona y muere. ¡Células malignas que se multiplican sin control y en exceso entre los tejidos, tal como los edificios en altura desarrollados por la iniciativa de los gestores inmobiliarios y su afán de lucro—aquí sí que se aplica apropiadamente la idea de lucro—que se multiplican en el tejido urbano!

Tengo una pariente que compró hace algunos años un hermoso departamento de alto precio en un edificio de unos diez pisos construido en Santiago en la avenida Luis Thayer Ojeda. Tenía la vista más extraordinaria que Ud. pueda imaginar sobre la cordillera santiaguina. Pero pronto se construyeron otros edificios al frente que le obstruyeron la vista, y a éstos les construyeron, a su vez, otros por delante y así una y otra vez, de manera que hoy hay por delante una veintena de torres, que crecen y se multiplican continuamente más allá de toda lógica, como células malignas: el cáncer inmobiliario invadiendo el tejido urbano, formando metástasis y haciendo disfuncional el organismo por las cantidad de sombras arrojadas, los  montones de automóviles que es necesario estacionar y que copan las calles en las horas punta, el calor residual de los volúmenes construidos y la disfuncionalidad social de esas como colmenas de insectos individualistas y poco solidarios.

4 comentarios:

  1. Aquí en Santiago estamos igual. Hay sectores en que la densidad de la construcción sobrepasa lo que dicta el sentido común. “Moderación”, es una palabra que al parecer ya no está de moda. En todo caso, entre aumentar la densidad o extender las ciudades, me parece que lo primero es más sensato, pero claro, nunca tanto.

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  2. Al parecer, según un artículo que leí hace poco en un National geographic, la densificación de las ciudades podría "salvar al planeta". El cómo ,es bien interesante,y se refire a justamente actuar como suertes de colmenas, con todo "a la mano", ya qu al parecer y muestran datos estadísticos (de los que sin duda hay que verificar su validez y/o impacto),redundaría en menor huella de carbono por persona, de menor contaminación en varios sentidos, de menores gastos enenrgéticos, de mayores espacios de tierra trabajable,periféricos , al evitar la expansión horizontal de las comunidades ...Seúl sería un buen ejemplo...
    sin embargo creo que todavía tenemos en la cabeza que eso de que vivir como abejas en una colmena, efectivamente ,efectiva , valga el pleonasmo y eficaz , no es para nosotros (no es una idea fácil de aceptar).....por ahora. Interesante el hecho de que la formas de pensar (sobretodo) también tienen su evolución propia y muchas de ellas también enferman y terminan por morir, es siempre la naturaleza inconscientemente cruel y absoluta la que "decidirá".
    buscaré la referencia, porque no tengo a mano la revista.

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    1. Hay una interesante observación de los zoólogos en materia de poblamiento en alta densidad. En el caso de los corales, encontramos (muy simplificadamente dicho) dos tipos: los que crecen lado a lado para no competir por la luz, formando capas sobre las rocas, unos encima de otros en generaciones sucesivas de manera que los esqueletos de los más antigüos son el cimiento de los más nuevos y aquellos que crecen como árboles, por sobre la base, de manera que los individuos forman ramas que aprovechan la luz eficienemente. Los primeros son comparados con las ciudades tradicionales, que van construyendo sobre las bases de los edificios anteriores; los segundos son como las ciudades modernas, con rascacielos.

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  3. Lo he visto en textos oficiales sin h

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