sábado, 25 de febrero de 2012

JUGADA DIABÓLICA

Algún analista opositor bastante avispado, terminó por darse cuenta que contrariamente a lo que ocurría en el período de Bachelet—en que cualquier alusión a su gobierno o su persona, fuera buena o fuera mala,  producía efectos positivos en su popularidad—en el caso de Piñera, cualquier información relativa a su gobierno o su persona, fuera buena o fuera mala, le generaría perjuicios a él y a su coalición. Ergo, los opositores de distinto color organizaron todo tipo de  estrategias con el propósito de mantener al Presidente y su Gobierno siempre en el filo de la noticia. Una hipótesis  básica de la idea—podríamos   decir su fundamento—es  que la figura de Piñera—por su porte, su postura política, su cara, su sonrisa, su discurso, su experticia, su fortuna—no es del agrado de la gente, porque en este país tenemos el gen del izquierdismo muy metido en el ADN de la cultura, creemos que los empresarios son perversos y tenemos la tincada que cualquiera que sea millonario tiene que serlo porque está robando. La otra hipótesis, es que por su carácter y su insano deseo de popularidad, Piñera cooperaría.

Todo se ha organizado, entonces, para obligar a Piñera—a  quien, siendo eficiente como es, le convendría más no notarse—a estar siempre presente confrontado, desafiado y sometido a escrutinio y a su Gobierno—cuyos logros  en algún momento tendrían que comenzar a ser evidentes—a estar siempre a la defensiva, reaccionando, defendiéndose, contra atacando con cierta torpeza, que es lo que una opinión pública con el gen izquierdista muy metido en el ADN de la cultura, espera que la derecha haga.

¿Se acuerda cuando en la localidad de Chiguayante  hubo una tremenda corrida de barro que  sepultó a varias personas y una pobladora  le solicitó a la Presidenta Bachelet que visitaba el sitio de la tragedia que se retirara del lugar para que las máquinas pudieran seguir trabajando? ¿Se imagina que algo así le hubiese ocurrido a Piñera? ¿A cuánto habría caído su popularidad? ¿Qué le hizo ese catastrófico episodio a la popularidad de la mandataria?

Piñera lucha contra el izquierdismo cultural y percibiéndolo, los estrategas de la oposición han comenzado a aprovechar las oportunidades. Los desórdenes estudiantiles del 2011, encapuchados incluidos, marcaron la orientación y los eventos se han sucedido in crescendo: barricadas porque no pasan suficientes buses del Transantiago, barricadas porque no se solucionan los problemas de los pobladores y allegados, barricadas porque el Alcalde de Providencia se fue de lengua enojado por la tomas de colegios, barricadas en la Araucanía y ahora,  barricadas en Aysén, replicadas en Santiago y Punta Arenas.

Si yo fuera gobierno, procuraría acelerar el paso pero sin mucho cacareo. Al fin y al cabo, cuando la gallina cacarea, van y le quitan los huevos recién puestos. La sabiduría campesina lo dice muy bien: “gallina que no cacarea forma nidal y saca pollitos”.

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