lunes, 14 de noviembre de 2011

BIELSA TIENE LA CULPA

Más de algún analista planteó, en su debido tiempo,  que Pinochet  había sido el responsable de la caída de los socialismos reales, Unión Soviética incluida. Decían que había dado el golpe derrocando  a la Unidad Popular en el momento histórico preciso en que el sistema socialista soviético, acogotado por sus debilidades y presionado por sus opositores, sólo podía mirar en busca de recursos y apoyos hacia una Latinoamérica, que a partir de ese momento marchó por un derrotero diferente. Esa, agregaban,  sería la verdadera razón de la saña y rencor contra su régimen y su figura.
Proyectando una mirada igualmente abarcadora  sobre los eventos del último año y medio, he llegado a la conclusión que la culpa de todo lo ocurrido en la política chilena desde el final del Mundial de Futbol de 2010 hasta ahora, la tiene Bielsa.
Mire Ud.: luego del desaire de Bielsa a Piñera en La Moneda (cuando trató de pasar piola sin saludar), se desencadenó el episodio del cambio de directiva de la Asociación Nacional de Futbol Profesional, que terminó con la derrota de Mayne-Nicholls y precipitó la renuncia de Marcelo a la dirección técnica de la selección. La explicación más  difundida para explicar la derrota de Mayne-Nicholls—un personaje que debiera haber capitalizado el éxito de la selección nacional en el Mundial—fue que el Presidente no le perdonaba al dirigente futbolero uno que otro desaire y su cercanía a la ex presidenta, razón por la cual  se habrían movido fuerzas misteriosas en su contra. Elevada a la categoría de verdad revelada por la suspicacia popular, la teoría de que  la partida de Bielsa había sido causada por esa intervención comenzó a afectar fuertemente la popularidad del mandatario, cuestión que se ha venido reflejando en la encuestas y  ha terminado por ser un fenómeno autoalimentado por la misma  caída y por los medios, siempre ansiosos de titulares.
Mi teoría apunta luego, a que el PC vio en la baja de la popularidad del Presidente,  una oportunidad dorada de generarle problemas serios al gobierno, oportunidad que en otras circunstancias no habría tenido tan fácilmente. Con el doble propósito de debilitar la opción de la Alianza para el 2014 y mejorar sus propias posibilidades de crecimiento en las municipales del 2012, pienso que el PC  puso en movimiento al estamento en el que a partir del fenómeno de los pingüinos mejor había venido desarrollando su trabajo proselitista, porque era donde se incubaban los más elevados  sentimientos de la frustración social, que es el terreno natural del crecimiento de su ideario : los estudiantes secundarios y universitarios.
Avala mi teoría, que con casi seis meses de manifestaciones, tomas y marchas, cinco meses sin clases y la alta posibilidad de replicar el proceso el año próximo, la estrategia  ha resultado claramente exitosa, hasta el extremo que siendo una minoría bastante marginal, el PC tiene ahora buena parte del control de la política chilena en su mano. Sin contar con la posibilidad cierta que algunos de sus líderes estudiantiles, ya jubilados, terminen como Alcaldes y Concejales.
¡Y como Ud. puede ver, todo por culpa de Bielsa! Claro que mejor  no olvidemos que Marcelo se enojó cuando el Presidente lo trató, sin mucho tacto, de “loco Bielsa”. ¡Quién dice que ese no haya sido el pecado original!

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