viernes, 18 de mayo de 2012

¿POR QUÉ TUVO QUE IR A METERSE?

Está que hierve la polémica por el video de la ex Presidenta en la Onemi la madrugada del terremoto del 27 F. La oposición rasga vestiduras, el Gobierno se soba las manos, hay advertencias de manifestaciones en el Congreso Pleno el día 21 cuando Piñera lea el mensaje e incluso, la amenaza de la Concertación de no asistir a esa solemne sesión, cumbre de la expresión republicana. El tema se ha constituido en todo un banquete para los comentaristas, los medios e incluso los lenguaraces de café. ¡Qué la oposición ha sobreactuado! ¡Que el Gobierno ha sido imprudente! ¡Que el video ya era conocido desde hace como un año, dice Chaguán! ¡Que lo nuevo es  lo de la radio que anuncia en segundo plano  el tsunami en Juan Fernández mientras la Presidenta desmiente su posible ocurrencia!  Y sigue contando.

La pregunta que cabe formular es ¿Qué tenía que hacer la Presidenta en la Onemi esa mañana? ¿Era su lugar o le complicaba la vida a los responsables de las decisiones? ¿Tenía que ir con la Jupi para que le dijera al oído que no hablara de tsunami y para que la señora Fernández estuviese más preocupada de ella que de la situación? ¿Su puesto no era en La Moneda, al frente del Gobierno?

Entiendo que la ex Presidenta fuera a la Onemi, pero debió hacer sólo una  corta visita. Pasarse allí varias horas  sin mayor provecho—como  lo hizo—fue tan inútil como condicionar sus decisiones a la demorada salida en helicóptero para ver con sus propios ojos el desastre. Mucho más útil hubiese sido que hubiese tomado rápidamente la decisión de entregar el control público a las fuerzas armadas para evitar, en lo que fuese posible, desórdenes y pillajes que se facilitaron por su actitud indecisa y se agravaron por la dilatación también inútil de la decisión que de todos modos tuvo que tomar. En el terremoto del 21 de mayo de 1960, que fue a las seis y media de la mañana, a las diez ya estaba el ejército en las calles de Concepción, la ciudad más afectada y no pasó nada. Y a las ocho de la mañana un avión a reacción de la fuerza aérea ya había sobrevolado la media docena de ciudades afectadas llevando a Santiago la noticia de lo ocurrido.

No me explico porqué no se ha perseguido la responsabilidad política  de la ex Presidenta en ese punto y se le da tanta importancia al famoso video. Hasta pienso que es una estrategia para rasguñarla pero sin herirla. Todo lo que ocurrió en una larga lista de ciudades con el desorden cívico y el consiguiente pillaje, es atribuible a su reticencia puramente personal a “sacar a los militares” para ejercer el control de la calle. En la Onemi, ella molestó y complicó pero no tuvo responsabilidad porque no estaba en la línea de mando; la decisión de poner a los militares  al frente del control público, sí era su atribución específica y la soslayó con unas consecuencias que hemos sufrido desde ese día, porque buena parte de las manifestaciones de diverso tipo que hemos tenido tienen su germen más oscuro en las horas de caos que su actitud indecisa generó.

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