miércoles, 30 de mayo de 2012

¿27 F..ELIZ O 27 F..ATAL?

¿En qué irá a ir a parar el asunto del 27 F?  ¿Irá a ser feliz o fatal para el gobierno? ¿Será feliz o fatal para la ex presidenta? ¿Es importante el video famoso? ¿Producirá algún beneficio todo este embrollo? ¿Qué es lo que verdaderamente se puede sacar en claro de todo el asunto?

Yo dijera, aún antes de que haya conclusiones sobre lo obrado el 27 F, sean estas de la Comisión  Investigadora de la Cámara, sean de la Justicia, que es posible establecer algunos puntos claros para saber quién gana la carrera  de la incompetencia, a saber:

  1. Todos los actores oficiales involucrados fueron unos completos ineptos: desde luego y en primer término el Gobierno, con la ex Presidenta a la cabeza con su asesora Jupi al lado, vestida de azul, todo esto de rebote por ir a meterse a la Onemi; disputándole  la punta y corriendo por los palos el Subsecretario del Interior, autoridad que no tomó decisiones claras ni correctas,  que le tocó estar en la primera línea reemplazando al Ministro Pérez Yoma, ausente por alguna razón, que no apareció ni siquiera por teléfono; menos de una cabeza atrás la Directora de Onemi, completamente sobrepasada técnica y psicológicamente por el evento; en el pelotón los del Shoa (manga de incompetentes que ni siquiera saben inglés básico), los del Instituto Sismológico de la Universidad de Chile, que inicialmente equivocaron el epicentro del terremoto, el ex Ministro Vidal, que nadie sabe bien que monos pintaba allí y varios más en las regiones corriendo carreras propias. Un ejemplo sabroso es el del Intendente de la VIII Región  señor Tohá y el Almirante de la III Zona señor Maquiavelo, disputándose la autoría del error al declarar que no habría tsunami en Talcahuano mientras el mar se llevaba a Dichato.
  2. Queda en evidencia que la política  reinante en materia de eventos catastróficos era  minimizarlos en lo que fuese posible o no informar claramente sus alcances y efectos, dizque para evitar pánico, pero en verdad, para no correr riesgos políticos. Dios nos libre que esa política siga vigente, porque en una de esas vamos a la guerra y lo averiguamos recién por Internet.
  3. Los posteriores eventos—los saqueos, asaltos, robos, vandalismo y desorden social—fueron consecuencia de la misma incompetencia gubernamental. El primer término,  de quien Ud. sabe, que por sus trancas con el pasado  no quería ver militares en las calles, cuando se supone que si fue Ministra de Defensa debía saber que eran las fuerzas armadas las únicas que en un evento de tal naturaleza podían garantizar el orden público; el segundo término, del Ejército, que por sus pulsiones y sentimientos de culpa había modificado poco antes la plantilla de regimientos y su distribución geográfica. Ese cambio determinó que, por lo menos de Concepción al sur no hubiese personal suficiente para resguardar la calle, por lo que hubo que esperar traslados mientras el pillaje se desataba. Indudablemente el Ejército ya no es lo que era, si hasta asaltos sufre en sus dependencias.
  4. La última conclusión es que el único competente esa noche terrible fue el funcionario que grabó el video, documento fílmico que nos ha permitido darnos cuenta de la  estatura de quienes estaban a cargo de la seguridad pública. Cabe comentar, a la vista del video,  que los responsables fueron todavía más ineptos: a ninguno, ni siquiera a la Jupi que se paseaba recomendando no decir cosas terribles, se le ocurrió que era políticamente prudente hacer desaparecer ese video, la cámara, el operario y cualquier testigo inocente. Hacerlo les habría evitado montones de problemas por aquello de que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

En cualquier caso, parece que  felicidad y fatalidad aún están por repartirse

lunes, 28 de mayo de 2012

DON PATRICIO MÁS SABE POR VIEJO:

Parece que veo a don Patricio poniéndose una corbata frente a una ventana  en la vieja casa de Arturo Andraka, allá en Santa Cruz, poco antes o poco después de su matrimonio con la señora Leonor, en 1948. Por alguna razón que no recuerdo ellos  estaban alojados  en la casa de don Arturo, de visita en el pueblo  y esa tarde había una fiesta a la que mis padres estaban invitados. Como nuestra casa estaba cerca, yo los había acompañado y tuve oportunidad de conocerlo.

“Este señor, me explicó mi  padre medio en serio y medio en broma presentándomelo ceremoniosamente, es un profesor destacado de mi escuela de leyes y   miembro importante  de la Falange Nacional y  por ende, enemigo nuestro”. Aclaro que mi padre era radical y varias cosas más y que don Patricio era falangista, muy católico y   por esas varias cosas más, su polo opuesto. Alwyn se rió, me dio la mano y me aconsejó que no le creyera mucho. Me impresionó su apostura y la sonrisa amistosa. Más tarde mi padre me dijo que ese señor era un tipo con mucho futuro político que seguramente iba a llegar muy  lejos y muy luego. No podía imaginarse cuanto se iba a demorar en ese llegar lejos y qué tendría que pasar para que lo lograra.

A lo largo de la vida nos lo encontramos muchas veces más, porque don Patricio vivía cerca de mi casa santiaguina y todos  éramos aficionados a pasear a pie por el barrio. Con mi padre, cada uno en su estilo,  mantuvieron siempre deferencia y muchas veces desarrollaron un ping pong verbal y algunas partidas del otro.

Tal vez por eso, es que me pareció tan interesante la entrevista concedida a “El País” que tanto se ha comentado. Interesante por lo que dijo por la circunstancia en que lo dijo. Recuerdo que en su vejez y cerca de su muerte, mi padre abandonó ciertos resguardos y prudencias y redactó unas memorias en las que dijo cosas que nunca se habría atrevido a decir siendo más joven. “Más sabe el diablo por viejo—decía—y más se atreve a hablar”. Creo que a don Patricio le está pasando algo parecido y, con sus 93 o 94 años, esta decidiendo decir cuantos pares son tres moscas.

Va a ser interesante que publique esas memorias en las que, se dice, trabaja desde hace tantos años.

sábado, 26 de mayo de 2012

LA LÓGICA DE LOS CORALES Y LA POLÍTICA DE DESARROLLO URBANO


Por estos días se ha puesto en funcionamiento una Comisión de Expertos que tiene el cometido de sentar las bases de una nueva Política Nacional  de Desarrollo Urbano que cubra la brecha que se ha generado en el manejo de las ciudades a partir de 1985, cuando se dictó la última normativa. En ese  año se realizaron los esfuerzos en ese sentido con la dictación de una Política  Nacional De Desarrollo Urbano que fue derogada mediante un Decreto del año 2000 por  el Gobierno de Ricardo Lagos. Se trata de un asunto urgente, porque desde ese momento se ha venido  generando una ilógica en el desarrollo de las ciudades por la combinatoria de la inoperancia del viejo modelo de los Planes Reguladores—estáticos y poco flexibles, manipulables y poco respetados—  y el desarrollo de los  apetitos especulativos de los agentes inmobiliarios, todo ello en el marco de  la irracionalidad de los entes públicos y privados.

Se trata de una enfermedad urbana sobre la que se tiene que diagnosticar profunda y detenidamente para evitar que el tratamiento termine por matar al enfermo.

Los arrecifes coralinos tropicales, especialmente en los atolones del Pacífico Sur, son hábitats delicados e inestables, principalmente porque el nicho ecológico en que se desarrollan está lleno de estrecheces y limitaciones: por una parte los arrecifes en los que pueden medrar tienen espacios limitados—no en vano son los restos de calderas volcánicas o bordes de cráteres extinguidos—de modo que los corales deben maximizar como pueden la superficie de espacio disponible; por otra parte se trata de zonas oceánicas muy profundas donde las rocas situadas a las profundidades adecuadas  para el desarrollo de los pólipos son escasas;  por último la banda de temperatura de las aguas en que esos organismos pueden habitar, es bastante estrecha. Como resultado, los corales desarrollan una serie de estrategias más o menos exitosas compensando los inconvenientes y manejando bien los problemas del crecimiento de las poblaciones: desarrollan densidades extremas, crecen sobre los restos de sus predecesores, forman estructuras en altura con la forma de columnas huecas que mejoran la gestión de las corrientes y se organizan en estratos que parecen árboles que no hacen sombra a los corales que dejan debajo y consiguen el mismo efecto.

Son conglomerados que guardan cierta semejanza con las grandes ciudades llenas de casas y edificios, hasta el extremo que muchos arquitectos utopistas utilizan el ejemplo de los corales para justificar el hecho que las aglomeraciones urbanas densas y concentradas no sólo son posibles sino inevitables. Incluso serían ideales en la medida en que  pudieran solucionar el problema que la naturaleza  ha resuelto en el caso de las aglomeraciones de  corales : los pólipos no necesitan, digamos,  moverse de su escritorio, porque el mar les trae el alimento hasta la misma puerta. El sistema se autoregula, porque si los corales superan cierta densidad y al hacerlo alteran la física de las corrientes, el alimento deja de llegar y el arrecife muere.

Enfrentados al crecimiento urbano desmesurado, tal vez podríamos aprender de los corales. Deberíamos abocarnos diseñar normas que impidiese que los  enormes edificios y los centros comerciales desmesurados alterasen  las buenas corrientes del ambiente social y la física de la adecuada convivencia y por el contrario las mejorasen.  Y deberíamos  contar con sistemas de trabajo, con sistemas de servicios y con equipamientos que redujesen efectivamente las necesidades de movimiento y transporte. ¿Estructuras urbanas policéntricas estructuradas por espacios verdes? ¿Vías estratificadas y especializadas  capaces de seleccionar tipos de tránsito, velocidades y destinos? ¿Manejo de las brisas locales? ¿Control de la humedad y las corrientes de convección? ¿Trabajo a distancia por la red? ¿Centros educacionales locales de calidad garantizada que eviten generar viajes estudiantiles?

No le envidio el trabajo a los expertos que, casi se puede apostar, se equivocarán. 

jueves, 24 de mayo de 2012

MALAS IMÁGENES:

En los comics para niños de hace algunos años,  los tahures siempre aparecían personificados por zorros, los detectives por sabuesos, los recaudadores de impuestos por buitres y los banqueros y millonarios por cerdos. Cerdos vestidos de frac, con colero y bastón, pero cerdos al fin. Inevitablemente la imagen penetraba el cerebro de los niños, que terminaban teniendo mala idea de los zorros, cierta admiración por los sabuesos, repulsión por los buitres y francas malas vibras con los banqueros y millonarios. Por lo menos a mi me ocurrió así, de manera que subliminalmente tiendo a pensar en buitres cuando llega el momento de los impuestos y en  chanchos cuando  de préstamos e intereses se trata.

También de mi edad infantil proviene la mala idea que tengo de los políticos—sobre todo los diputados—y de los jueces. Respecto de los segundos, un compañero de estudios de mi padre en Leyes—él se tituló cuando yo tenía siete años—flojo , desidioso, de mala índole y bastante deshonesto (copiaba y plagiaba y casi lo pillan en su memoria), ingresó  al poder judicial, donde hizo larga carrera. También era Juez un tío carnal, temido por sus arbitrariedades y mal genio y por su carácter vengativo. Indudablemente mi percepción era derivada y de oídas, pero  no por eso era menos potente y en verdad, nada de lo que he podido ver después en mi larga vida en materia de la judicatura, ha cambiado mi percepción. Cuando pensaba estar equivocado vino el Juez Guzmán con su invento del secuestro permanente e impidió mi redención.

De la época de mi pre adolescencia viene mi repulsión por los políticos. La personalizo en un  correligionario de mi padre, que por obscuras artes llegó a ser diputado en el viejo congreso. Por alguna razón--seguramente el pequeño mundo de la provincia hizo que tuviéramos relación con él—tuve oportunidad de verlo y escucharlo en el juego de los acarreos, los sobres brujos y el cohecho, del mismo modo que en las añagazas para perjudicar a contrarios y partidarios por igual. Tengo grabada una pregunta que hizo bajo un parrón veraniego con un vaso de tinto en mano cuando se hablaba de tácticas y estrategias electorales…”¿Y si corremos la voz que es marica?”. Yo que jugaba en el maicillo del suelo con un camioncito de madera entendí perfectamente que se trataba de construir una mentira. Algo así como la idea esta de la “letra chica” que se le cuelga ahora  a cualquier iniciativa que se quiera vulnerar.

Posiblemente es por todo lo explicado, que cuando supe los de los quinientos mil chanchos  generando malos olores  en Freirina, pensé automáticamente en trasladar el Congreso a esa localidad.

martes, 22 de mayo de 2012

EL DISCURSO DEL REY

Evidentemente hay ciertos discursos que son más importantes para quienes los pronuncian, que para quienes los escuchan. En la premiada película cuyo nombre he apropiado en este blog, Jorge VI, tímido y tartamudo, logra superar con éxito el trance de hablar  por radio sin tartamudear en su condición de Rey recientemente coronado y conquista el respeto de su pueblo que lo escucha más preocupado de la forma que del contenido. Y  conquista, también, su propia autoestima.

El discurso presidencial del día 21 de mayo recién pasado tuvo cierta semejanza con el discurso del Rey. Aunque su contenido era trascendente, importó más su forma que contrastó en el tono y  el alcance con los discursos de años anteriores. No fue el mensaje de un político avasallador, sino el informe medido y tranquilo de un administrador  responsable. ¡Toda una novedad! Y así como a Jorge VI le debe haber costado enormemente hablar con tranquilidad y aplomo, al Presidente le tiene que haber sido difícil mostrarse humilde y medido.

Va ser muy interesante observar cuál va a ser el alcance del discurso del Rey. Descolocó a los medios y a los contrarios al Gobierno y sospecho, también, a buena parte de sus partidarios. Dichos alcances se notaron incluso durante la lectura del mensaje en la timidez conque los  opositores levantaron sus carteles de protesta, en la preocupación que mostraron las caras de dos o tres de los  próceres concertacionitas en el momento de no aplaudir e incluso en el disimulo conque un par de imprudentes manipularon sus celulares. Esos efectos se multiplicaron luego de terminada la sesión del Congreso Pleno en los comentarios de los entendidos, en los artículos en la prensa y en las conversaciones de los ciudadanos.

Está por verse, pero así como la popularidad de Bachelet, súbita e inexplicada, se dio por una conjunción de circunstancias más o menos fortuitas que rompieron en 2008 una tendencia desfavorable revirtiéndola, en el caso de Piñera podrían influir esta serie de imponderables de difícil detalle para cambiar su imagen en 2012, sino espectacularmente, por lo menos deteniendo la rodada.

Un elemento notable del discurso fue su petición de perdón, su disculpa por los errores cometidos, que repitió al principio y el final del mensaje. Rompió con ello todos los esquemas y dejó sin piso a una serie de detractores que la veían fácil. Pedir perdón no es nada de sencillo. Pocos lo han hecho, pocas veces lo hemos visto  y debe haber sido muy complicado para un hombre como el Presidente. Su actitud lo honra y no hay motivos para pensar que no sea una petición sincera. Otro Rey tuvo que pedir perdón hace poco y fue evidente que estaba haciendo un esfuerzo supremo.

Tal vez la ex Presidenta  tenga pendiente pedir perdón, no tanto por las equivocaciones de la madrugada del terremoto, que podrían entenderse como resultados del desconcierto reinante, cuanto por la indecisiones que generaron los episodios de pillaje y desorden que lo siguieron, que sólo pueden entenderse como resultado de una pulsión personal. Veremos  qué pasa con eso. Y ojalá que se resista a la idea, porque si pide disculpas, nadie le gana.

domingo, 20 de mayo de 2012

NO ES LA POPULARIDAD, ESTÚPIDO:

El problema de fondo, aquel en contra del cual hay que enfocar la inteligencia, ese en virtud del cual hay que tener muy a la vista  los tiempos y los ritmos, no es la popularidad del gobierno sino los designios de largo plazo de la izquierda, la estructura que pretende se construya  en este país para facilitarle perpetuarse en el poder una vez que lo recupere. La baja popularidad de Piñera es sólo un síntoma colateral de la cuestión. El gobierno podría ser popular sin por eso reducir el problema.  Incluso—como dice tan y tan repetidamente Hermógenes Pérez de Arce—la Alianza podría tratar de bajar la presión social para recuperar su imagen y seguir, al mismo tiempo, coadyuvando al designio izquierdista que es, de hecho, lo que está haciendo.

La democracia es un medio para las izquierdas, de ninguna manera un fin. Lo que pretenden es utilizar el libre juego democrático para conseguir su objetivo capital. Este es, que el Estado sea cada vez más influyente, cada vez más controlador, ojalá accionista principal de cualquier iniciativa, porque en esa situación, el control político que pueden desarrollar, incluso siendo minoría, sería inmenso, imparable, definitivo y seguramente final. Final en sentido figurado es claro, porque cuando a las izquierdas se les acaba el dinero de los demás—como decía Margaret Tatcher—pierden el poder. Pero eso se daría luego de la ruina y pasados  muchos años.

Los dirigentes estudiantiles, de extrema izquierda e intensamente politizados, han demostrado fehacientemente el punto. Rápidamente pasaron de las reivindicaciones  que verdaderamente podían beneficiar a sus representados a planteamientos fuertemente ideologizados orientados en la dirección comentada: educación pública, salud pública, eliminación del lucro, fuerte aumento de los tributos a las empresas y quintiles superiores de las personas, nacionalizaciones, chilenizaciones, negociación colectiva, mayores controles y regulaciones…Elija usted. Todas propuestas que aunque algo trasnochadas,  apuntan al logro del control que he comentado.

Los partidos de la Concertación, por su parte, han aportado su cuota golpeando el pandero, con el doble propósito de perjudicar aún más la imagen del Gobierno y en el caso de los partidos más extremos,  llevar agua a su molino. En eso, la Democracia Cristiana ha comenzado a tener problemas de conciencia y de doctrina, pero no lo suficientemente fuertes. Además, está fuertemente infiltrada por políticos extremos y por tontos de capirote.

Y el tiempo juega a favor de los extremos, porque es claro que cuatro años no alcanzan—como se está viendo—para marcar un derrotero, para consolidar una obra, para reorientar un rumbo. Lagos lo vio lúcidamente en el momento de la reforma de la extensión del período presidencial. Supuso que en 1965 iba a ganar la derecha—no se imaginó el fenómeno Bachelet—y pensó que una presidencia corta le impediría hacer obra. Se equivocó entonces, porque ganó la candidata oficialista que se perjudicó con un gobierno corto. Sin embargo ahora acierta y Piñera tampoco va a alcanzar a consolidar su visión en beneficio del país. Sí va a ayudar a consolidar lo que le conviene a la izquierda.

viernes, 18 de mayo de 2012

¿POR QUÉ TUVO QUE IR A METERSE?

Está que hierve la polémica por el video de la ex Presidenta en la Onemi la madrugada del terremoto del 27 F. La oposición rasga vestiduras, el Gobierno se soba las manos, hay advertencias de manifestaciones en el Congreso Pleno el día 21 cuando Piñera lea el mensaje e incluso, la amenaza de la Concertación de no asistir a esa solemne sesión, cumbre de la expresión republicana. El tema se ha constituido en todo un banquete para los comentaristas, los medios e incluso los lenguaraces de café. ¡Qué la oposición ha sobreactuado! ¡Que el Gobierno ha sido imprudente! ¡Que el video ya era conocido desde hace como un año, dice Chaguán! ¡Que lo nuevo es  lo de la radio que anuncia en segundo plano  el tsunami en Juan Fernández mientras la Presidenta desmiente su posible ocurrencia!  Y sigue contando.

La pregunta que cabe formular es ¿Qué tenía que hacer la Presidenta en la Onemi esa mañana? ¿Era su lugar o le complicaba la vida a los responsables de las decisiones? ¿Tenía que ir con la Jupi para que le dijera al oído que no hablara de tsunami y para que la señora Fernández estuviese más preocupada de ella que de la situación? ¿Su puesto no era en La Moneda, al frente del Gobierno?

Entiendo que la ex Presidenta fuera a la Onemi, pero debió hacer sólo una  corta visita. Pasarse allí varias horas  sin mayor provecho—como  lo hizo—fue tan inútil como condicionar sus decisiones a la demorada salida en helicóptero para ver con sus propios ojos el desastre. Mucho más útil hubiese sido que hubiese tomado rápidamente la decisión de entregar el control público a las fuerzas armadas para evitar, en lo que fuese posible, desórdenes y pillajes que se facilitaron por su actitud indecisa y se agravaron por la dilatación también inútil de la decisión que de todos modos tuvo que tomar. En el terremoto del 21 de mayo de 1960, que fue a las seis y media de la mañana, a las diez ya estaba el ejército en las calles de Concepción, la ciudad más afectada y no pasó nada. Y a las ocho de la mañana un avión a reacción de la fuerza aérea ya había sobrevolado la media docena de ciudades afectadas llevando a Santiago la noticia de lo ocurrido.

No me explico porqué no se ha perseguido la responsabilidad política  de la ex Presidenta en ese punto y se le da tanta importancia al famoso video. Hasta pienso que es una estrategia para rasguñarla pero sin herirla. Todo lo que ocurrió en una larga lista de ciudades con el desorden cívico y el consiguiente pillaje, es atribuible a su reticencia puramente personal a “sacar a los militares” para ejercer el control de la calle. En la Onemi, ella molestó y complicó pero no tuvo responsabilidad porque no estaba en la línea de mando; la decisión de poner a los militares  al frente del control público, sí era su atribución específica y la soslayó con unas consecuencias que hemos sufrido desde ese día, porque buena parte de las manifestaciones de diverso tipo que hemos tenido tienen su germen más oscuro en las horas de caos que su actitud indecisa generó.

miércoles, 16 de mayo de 2012

BOZA

Como arquitecto no puedo menos que comentar los dichos de Cristian Boza, hasta hace un par de días Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad San Sebastian, en los que, según La Tercera,  “cuestiona la capacidad educacional de los alumnos de la Carrera” porque “el segmento y el perfil que va a esta Universidad no tiene cultura, no tiene sofisticación…”.  Sus expresiones vertidas en la  última revista Vivienda y Decoración de El Mercurio, causaron la molestia de estudiantes y profesores y determinaron que la Universidad le pidiera la renuncia  de su cargo.

Lo primero que se me viene a la mente es decir que Boza empleó un lenguaje poco cuidadoso para referirse a una cuestión objetiva y verdadera que tiene que ver—más allá de la molestia que decirlo pueda causar entre estudiantes y profesores—con el bajo nivel de muchos de quienes acceden a la educación superior. Ese bajo nivel es la consecuencia de la pésima educación que ellos han  recibido y  que recibieron en su momento sus padres. Conste que no me refiero a la capacidad ni a la inteligencia potencial de esos estudiantes—que no pongo en duda—sino al grado en que la han desarrollado como herramienta útil y efectiva. La inteligencia es como el cuerpo,  que  si no se  ejercita se atrofia cualesquiera que sea su potencialidad. Y la función de un sistema educacional—más allá de entregar información y contenidos—es activar las potencialidades personales ejercitándolas de manera de abrir las mayores oportunidades a los educandos.

Boza reconoce que en su diseño del Plan de Estudios de la Carrera de Arquitectura de la Universidad San Sebastian se equivocó en un  tema “al configurar un programa de arquitectura top”, como dice en su entrevista  a VyD. Ese programa implicaba unas exigencias que no encajaron con el perfil de los estudiantes, dado el estrato social de su proveniencia. Eso sin duda es cierto y ocurre igual en muchas carreras de todas las universidades chilenas, lo que habla de la urgente necesidad de cambiar los enfoques, niveles, contenidos y alcances de los planes de estudio de la educación superior adecuándolos a las posibilidades del universo real de los estudiantes. Sin duda en el momento de diseñar su plan,  Boza tuvo a la vista sus vivencias, su universidad, su nivel cultural y su utopía y no la realidad.

Lo segundo que se puede comentar—de ser cierto lo que comenta La Tercera en relación a  “la molestia manifestada por alumnos y profesores de la universidad San Sebastian por las declaraciones dadas por el Decano de la Facultad de Arquitectura  Cristian  Boza Díaz,  a la revista Vivienda y Decoración de El Mercurio”—es que nos encontramos con el nivel de hipocresía habitual es esta sociedad. No puedo creer que los estudiantes no reconozcan sus limitaciones culturales y que los profesores no reconozcan lo que salta a la vista, más allá de las palabras de Boza y su mención al hijo del camionero. Cualquier docente universitario tiene que reconocer la falta de preparación promedio de los estudiantes,   que se expresa en una proporción significativa de los casos en escaso vocabulario, poco manejo del lenguaje, poca habilidad para manejar conceptos, baja tolerancia a las exigencias, malos hábitos de estudio y baja comprensión de lectura. Estas limitaciones se  traducen en la inclinación a buscar atajos, copiar, tratar de salir del paso sacando la nota mínima, superar el momento a como de lugar y en fin, ir a otra cosa, extraviando oportunidades.

Las investigaciones sobre la inteligencia humana revelan que los mecanismos mentales con los que piensa el físico teórico que investiga en la frontera del conocimiento y el aficionado  a los video juegos o el fanático del futbol son los mismos. Pero no lo son las motivaciones ni el producto de sus pensamientos, con consecuencias dramáticamente diferentes en términos personales y sociales.

lunes, 14 de mayo de 2012

RUMORES Y VERDADES

Recuerdo que un cómico francés argumentaba de manera muy divertida que todas las grandes religiones—Cristianismo, Islamismo, Budismo, etc.—habían sido construidas sobre la base de rumores: no había en ellas una documentación certificada o fidedigna, casi todo los escritos sobre sus hechos eran copias de copias,  todo lo sabido sobre Jesús resultaba ser información  de oídas, todo lo que sabemos de Mahoma y su Arcángel provenía de segundas y terceras fuentes y la información sobre Buda era sumamente indirecta. Conclusión decía el humorista,  las religiones eran rumores persistentes.

Más allá de la gracia de la argumentación, la verdad es que la mayor parte de lo que sabemos sobre un buen número de temas sólo constituye rumor: los extraterrestres, las abducciones, Pie Grande, el Chupacabras, el calentamiento global, la contaminación global, el asesinato de Kennedy, el cambio climático, el fin del mundo según los Mayas…en fin. Historias pasadas de boca a oreja, originadas encrónicas orientadas a vender más diarios y revistas, salidas de programas de televisión tratando de cazar raiting. A veces interesadas campañas para conseguir algún fin, generalmente económico o político.

Claro es que algunos de estos rumores se fundan sobre información presuntamente fidedigna o de tipo científico, pero cualquiera que investigue descubre, a la larga, que esa información es  falsa o por lo menos, se entrega torcida o manipulada. Si a Ud. le dicen que el calentamiento global es alarmante porque en este verano y otoño tuvimos tremendos  calores incluso en abril y las temperaturas vienen subiendo en los últimos 50 años, descubrimos que se trata de una generalización imprecisa, porque las variaciones de temperatura  se mantienen a nivel geográfico—que es la escala significativa—dentro  de parámetros bastante normales. Le recomiendo, en ese sentido,  revisar los relativamente numerosos años de estadísticas de temperaturas  estivales que hay en Chile. Podrá comprobar  que el fenómeno de alza de las temperaturas es recurrente cada pocos años, con una causa seguramente natural (lo que verdaderamente acusa alza de temperaturas es el ambiente urbano, por razones fáciles de comprender) ; si le cuentan que la contaminación producida por las ciudades está matando el planeta por el efecto que tienen sobre el medio, mire cualquier ciudad desde cierta altura en las fotos de Google Earth y compare su tamaño con el de su región y su atmósfera con, por ejemplo, la erupción y la columna de ceniza del volcán Chaitén en la zona sur, fenómeno que sí contamina y sí puede ser peligroso a escala mayor.

Tengo la impresión que el rumor se filtra sistemáticamente en las encuestas y condiciona las  percepciones del ciudadano común en materia de opinión. Y me parece, también, que el aprovechamiento del rumor como elemento generador de opinión por hábiles operadores, es un hecho no siempre considerado. En la vieja política chilena—la de los años 30, 40 , 50 y 60—muchos  candidatos potenciales fueron anulados con  la diseminación de  rumores perversos: que eran homosexuales, que eran violadores, que eran mujeriegos, que habían robado plata, fueron los más inofensivos pero los anularon igual. En la política actual circulan impunes montones de  rumores elevados a la categoría de verdades reveladas: la buena imagen de Bachelet y la mala de Piñera lo certifican.

sábado, 12 de mayo de 2012

COMPARTIR Y COMUNICAR

La esencia de la humanidad, lo que explica que el mono primitivo haya devenido en homo sapiens (hombre que sabe) y luego en homo sapien sapiens (hombre que sabe que sabe), es la asociación humana. El individuo aislado está condenado a su propia soledad intelectual, en tanto el grupo, goza de una inteligencia colectiva  mucho más potente y considerablemente más plástica y adaptable. Por más que las ideas geniales surjan del intelecto personal, el cambio y la innovación son producto de esa inteligencia compartida. Por toda la historia de la civilización nos encontramos con que las ideas de los  grandes creadores han surgido en medio de grupos estimulantes,  en momentos de cambio social, al amparo de descubrimientos realizados por otros y como acicate para la creatividad de  continuadores o contradictores.

Compartir las ideas—desde  el dibujo trazado en la arena por el hombre más primitivo para señalar un ruta o un lugar, a la palabra hablada o escrita y la ilustración iluminadora en el libro o la pantalla del computador, que explican una idea—ha sido el fundamento de la multiplicación exponencial del conocimiento y el logro del bienestar, especialmente en los últimos quinientos años. Comunicar, dar a entender, traer noticia, socializar contenidos, han estado en la base de desarrollo social, del avance de la ciencia y del avance de la civilización.

Compartir y comunicar no sólo son la base de la educación, sino el fundamento de todas las actividades de conocimiento, desde el arte a  la literatura, desde la ciencia a la técnica, desde la música a la poesía. Toda información  necesita  ser difundida y toda noticia comunicada, oportuna, verdadera y eficazmente. Es un asunto esencial y socialmente indispensable.

La sociedad moderna ha generado los órganos de difusión apropiados y éstos han evolucionado de acuerdo a la necesidad: primero las leyendas cantadas por los juglares, luego los textos escritos únicos leídos por lo letrados, seguidamente los periódicos  leídos por las elites ilustradas, luego los diarios leídos por la masa alfabetizada, para llegar a la radio y la televisión escuchadas y vistas por las mayorías, dando cuenta de las noticias, de los acontecimientos, de los hechos que merecen el conocimiento  público.

Ahora parece que hemos dado un paso más adelante: estamos conociendo de noticias ficticias fabricadas por quienes hasta hace poco tenían el deber de dar a conocer los sucesos reales. La pregunta que uno puede formula es: ¿Será que al lado de la realidad virtual que llena las pantallas de los computadores y las salas de cine, están apareciendo las noticias virtuales? El programa Contacto plantea el problema, que tiene matices éticos profundos y alcances sociales complicados.

jueves, 10 de mayo de 2012

NOS GUSTARIA UN REY

Después de mucho pensar en el problema de la popularidad de Piñera y de considerar detenidamente cuál es el fondo del malestar ciudadano con el Parlamento, la política y la Justicia, he llegado a una conclusión sorprendente: en el fondo los chilenos somos monárquicos y nos gustaría tener un Rey que reinara, pero sin gobernar, sin contaminarse con la contingencia. Un Rey que promulgara las leyes justas que todos esperamos, sin tener que sufrir vergüenza con la discusión enturbiada de intereses y plagada de martingalas y acuerdos espurios entre los partidos; un Rey que dictara una Justicia salomónica, ajena a  trampas y tinterilladas, rápida, efectiva, castigadora y transparente. Un Rey, en fin, que fuera nuestro dueño simbólico, protegiéndonos de todo mal.

Con Ricardo Lagos casi  tuvimos Rey, por lo menos dada su postura estatuaria de tribuno maduro poseedor de la verdad, dado su discurso autoritario de regulador de la moral, por su carácter dominante, por su genio ciertamente irascible como conviene a todo monarca y por su tono definitivo. Lo malo fue que Lagos insistió en gobernar personalmente, cosa imperdonable que complicó terriblemente las cosas y terminó por minar la veneración popular que todos esperábamos otorgarle.

Con la Bachelet, sin embargo,  lo conseguimos plenamente: tuvimos una Reina. Ella reinó plenamente sin gobernar ni un solo día—eso lo hicieron sus ministros y los partidos de la Concertación—comportándose  como una madre acogedora,  buena y generosa, tierna y amable, discreta y medida—aún en su trotecito hacia Fidel—aunque  diera un poco la sensación de estar levemente ausente o distraída como se la vio la madrugada del 27 F. Tal vez nos habría gustado un reinado más largo, de manera de verla transformarse en una abuelita encantadora.

Con Piñera la cosa cambió del cielo a la tierra, no sólo porque evidentemente el caballero no tiene hechuras, postura ni aire familiar  de Rey (basta con mirar al Negro), sino porque en vez de mantenerse en las alturas de su dignidad y aparecer sólo de vez en cuando, como corresponde a cualquier monarca que se precie, ha insistido porfiadamente en meterse en todo, en  mostrarse a cada momento, en hablar a cada rato y, en fin, en  hacer las cosas que cualquier mortal de origen plebeyo haría.

Pero todavía más, tal vez sin proponérselo pero sin poderlo evitar porque está en su naturaleza, Piñera ha cometido el pecado supremo: no ha advertido que a los chilenos no nos gusta tener dueño y él, por su calidad de empresario exitoso y hábil, es por esencia, poseedor.

martes, 8 de mayo de 2012

CUESTA ABAJO POR LAS ENCUESTAS:

Las posibilidades son dos y Ud. tiene para elegir: o la popularidad, confianza, apoyo, reconocimiento, etc., del gobierno de Piñera—digamos el mensaje— tienen  una tendencia a la baja sostenida que no se puede evitar por razones de largo detalle o la encuesta Adimark—digamos el mensajero—se  equivoca, sea en la metodología, sea en la muestra del universo. Habida cuenta que Roberto Méndez no es un opositor al Presidente, esta segunda opción es poco probable (aunque no imposible), de modo que no cabe sino pensar que el asunto no tiene remedio y que la poca llegada que don Sebastian tiene con el gran público es tan inexplicable como la enorme popularidad que doña Michelle tiene con él.

Tiene sentido, entonces, mi tesis que postula  que como los chilenos opinamos  visceralmente, no se nos puede exigir lógica ni menos, que nos orientemos ciegamente por las encuestas.

Las encuestas tienen varios problemas que resulta muy técnico analizar en profundidad, pero que no deben olvidarse. A la postre no son otra cosa que fotografías parciales (en sentido figurado, claro) de un momento de la corriente de opinión,  que no consultan a todo el universo, sino a una parte que se denomina “muestra representativa”. Como consultar  a todos los ciudadanos sería económica y operativamente imposible, les preguntamos generalmente al azar a algunos escogidos—la muestra—,  y proyectamos sus respuestas a la ciudadanía—el universo—. Por eso las encuestas siempre van a acusar algún sesgo,  aunque sus diseños y  metodologías intenten corregir  la desviación.

Dicho en simple, las encuestas  tienen problemas de oportunidad y  problemas de diseño. No me voy a meter en comentar los problemas de diseño porque también son de  nivel muy técnico, pero respecto de la oportunidad de las encuestas, algo se puede decir. Si se hace una encuesta  sobre un tema en el que el encuestado no tiene mucha información, la consulta puede resultar inoportuna y poco confiable sobre todo en este país, porque los resultados van a estar inevitablemente sesgados por la posibilidad que el consultado opine lo que se le ocurra, por temor a mostrar ignorancia. Si en cambio se hace una encuesta sobre un tema en que el consultado tiene mucha  información, sea por la opinión de otros, sea sobre  los resultados de encuestas anteriores o similares, existen grandes probabilidades de que las respuestas tengan un marcado sesgo hacia esas opiniones o esos resultados anteriores. Esto  porque a la gente le gusta demostrar conocimiento y ganar. Sienten  que demuestran ese conocimiento cuando se apropian de las opiniones ajenas y  se sienten ganadores cuando reafirman lo que saben es opinión general.

Me acuerdo de un huasito al que le pregunté una vez porque creía que existía el chupacabras. Me contestó que porque todos creían que existía el chupacabras. Eso me lleva a pensar que el tema resida en que tal vez las encuestas sobre el tema de la popularidad, la confianza, el respeto, en fin, por el Gobierno, el Parlamento y la Justicia, se estén realimentando, de la misma manera que, sobre todo en épocas de crisis, se realimentan las decisiones de inversión ante la situación del mercado.

domingo, 6 de mayo de 2012

FRANCIA HOY…¿CHILE MAÑANA?

Ha ganado Hollande y orgulloso, asegura que le  devolverá la esperanza a Francia. Promete, además,  que será el presidente de todos los franceses, que han elegido con él, la opción del cambio (¿No le suena eso?).  Los socialistas tienen así una segunda oportunidad después de la Mitterrand hace casi 25 años, precisamente en un momento complicado en que Europa está en una compleja crisis. Cabe preguntarse si los socialistas y sus aliados podrán enfrentar esa crisis. Porque la crisis europea  necesita para su solución unas herramientas que no le acomodan a la izquierda y puede ser que las medidas propuestas por el triunfador  la agraven arrastrando a Alemania. Está por verse.

La derecha ha perdido el gobierno con Sarkozy , a pesar de su carisma, a pesar de su bella esposa y seguramente y por lo menos en parte, por sus excentricidades, lujos y hasta excesos. Francia lo ha castigado por ser rico, por representar a una elite y por ser todo lo que montones de franceses no son ni podrán ser. ¿Le suena eso?

Al Gobierno del Presidente Piñera no le ha ido mal en este último mes. Es un cambio luego de varios meses fatales: por una parte la promesa de una reforma educacional más o menos  financiada, por otra la de una reforma tributaria que supone beneficios para la clase media (sin contar con la letra chica), la mejora en el empleo que más o menos se ha sostenido, la baja  convocatoria de la  CUT, el desconcierto de la Oposición y los desaciertos de sus figuras. Incluso baja la bencina, que no deja de ser. Claro que falta la encuesta Casen… Sin embargo, como bien sabemos, no irle mal hoy no significa que no le pueda ir mal mañana. Siempre puede aparecer un Bielsa por ahí. Un nuevo aumento de la pobreza extrema podría resultar equivalente.

La probabilidad que la oposición se haga con el gobierno el 2013 es realmente  muy elevada, no tanto por la mayor o menor habilidad política que los distintos actores  del mundillo del poder demuestren tener, sino por las pulsiones, mejor dicho las dinámicas somáticas que mueven los sentimientos sociales. Fueron ellas las que permitieron que un país izquierdizante como es Chile eligiera a un derechista de centro, empresario y multimillonario como Piñera, aún después del gobierno de Bachelet y a pesar de su inexplicable popularidad.

La psicología de la masa, está comenzando a reinar básicamente porque nuestra sociedad informada ya no es una elite seleccionada como lo era hace cuarenta años, sino  una muchedumbre pasional, del tipo de las barras bravas cuyos comportamientos se comienza a copiar. Podríamos suponer que algo parecido ha ocurrido en Francia y que lo mismo podría volver a  pasar en Chile.

viernes, 4 de mayo de 2012

¿MATAMOS A LA GALLINA O ESPERAMOS QUE PONGA LOS HUEVOS DE ORO?

Las posturas políticas  como las creencias religiosas, son una cuestión de fe. Se adquieren en la juventud—a  veces desde la niñez—, se heredan, se copian, se aprenden y una vez establecidas, nublan cualquier posibilidad de razonamiento objetivo. De la misma manera que las posturas extremas en materia de fe permiten que personas educadas crean que la tierra tiene sólo 6400 años de antigüedad y los dinosaurios son una entelequia, en términos políticos permiten que personas inteligentes crean que la Cuba de Fidel Castro es un paraíso democrático y que los cubanos viven regio. En la política y en la religión, pareciera, no habría pronósticos muy  auspiciosos, incluso si   pensamos desde las  posturas moderadas, que son las más, como lo estamos viendo aquí en Chile y lo vemos  en Europa.

La fe y la ideología son catalizadores parecidos que hacen que cualquier discusión racional se complique dando lugar a que en vez de apelar a principios convenientes que conduzcan a decisiones razonables,   a la postre se impongan   consignas ideologizadas  que conducen a decisiones discutibles.

¿Qué convendría hacer en la circunstancia presente? ¿Qué debería tener prioridad? ¿El crecimiento? ¿La justicia social? ¿La libertad personal? ¿La regulación económica  y social? Sin tanto dramatismo, los chilenos estamos enfrentando una disyuntiva parecida a la de los franceses, que están  por comprometer su destino y posiblemente el de buena parte de Europa eligiendo entre Holland y Sarkozy, que vienen a ser como la sartén y las brazas. ¿Desarrollaremos medidas populistas a costa de la posibilidad de alcanzar el bienestar futuro o persistiremos en dar el mejor uso posible a los recursos escasos en pro del desarrollo, aún a costa de sacrificios en el corto plazo?

La discusión que se da entre los que sostienen que se debe aumentar la tributación  para profundizar y acelerar la reforma educacional, de manera de asegurar el progreso social y económico   y los  que argumentan que un aumento exagerado de los impuestos conspira en contra de las oportunidades de  reinversión y por ende retrasa la posibilidad de avanzar con mayor rapidez hacia un mayor bienestar general futuro, se parece extraordinariamente al cuento del aldeano que dudaba entre matar a   la gallina de los huevos de oro o dejarla vivir. ¿Sacrificamos a la gallina para sacarle de una buena vez los huevos de oro en gestación o esperamos que  aquellos maduren y sean puestos uno a uno  mientras la gallina viva?

La lógica dice que  nuestra gallina de los huevos de oro son los niños pequeños, en los que se debe invertir para eliminar en lo que sea posible las diferencias de origen o de herencia permitiéndoles desarrollar en plenitud sus capacidades y no tanto los jóvenes,  que de alguna manera ya están fatalizados por su crianza,  procedencia, cultura,  influencias y ambiente. La  prudencia nos aconseja invertir ineligentemente distribuyendo los recursos entre unos y  otros, sin equivocarse ni ceder ante las presiones.

La pregunta es ¿Quién tiene políticamente la muñeca y la lucidez indispensable para conseguir el mejor equilibrio? Es importante definirlo luego, porque la gallina está en peligro.

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿CUÁNDO REBALSARÁ EL VASO?

La gota que rebalsa el vaso es una imagen literaria popular que alude a cuando un límite   se sobrepasa, una cuerda se corta, la paciencia  se agota, el aguante  falla y algo cambia de manera significativa. Mi madre siempre me advertía cuando yo estaba colmando el vaso y cuando eso ocurría, siempre cazaba algún coscacho volador, maternal, pero doloroso.

La figura me ha venido a la mente este Día del Trabajo, al ver a los encapuchados destruir locales privados y bienes públicos con entera impunidad, protegidos como están por el embozamiento y por la justicia que—eso hay que aceptarlo—sin  pruebas suficientes, no puede hacer más de lo que hace. Me lo recordó la declaración de un transeúnte captada por un notero, que decía que lo que quedaba por hacer era dispararles a los revoltosos y la de otro, que comentaba que habría que colgarlos en las esquinas  porque no eran ciudadanos sino bandidos.

La verdad es que llama la atención que alguien no lo haya hecho ya. Por eso hay que suponer que los chilenos o somos muy bien nacidos o muy temerosos de la ley. Los brasileros, más tropicales y pasionales, no se demoraron mucho en hacerlo, cuando hace algunos años aparecieron escuadrones de la muerte que eliminaron sistemáticamente a delincuentes que la justicia carioca dejaba libres. Por estos lados, cuando mucho, algunos habitantes de pisos altos han dejado caer objetos sobre los manifestantes, pero han tenido que soportar  represalias violentas.

Evidentemente la fuerza pública no quiere problemas ni con la opinión pública—tan veleidosa ella—ni con la Justicia—tan ecuánime ella—, porque nadie me va a convencer que un cuerpo militarizado no pueda desarrollar una estrategia para encerrar a los revoltosos con un movimiento de tenaza y capturarlos. Con esa duda consulté a un amigo que por haber usado uniforme sabe de esas cosas y  recibí la siguiente explicación: “No quieren capturarlos, quieren disuadirlos; capturan una muestra de los más violentos o los que pueden identificar por su atuendo para acumularles arrestos que permitan a los jueces de garantía dictar medidas cautelares. De ninguna manera quieren tener problemas con sus armas, porque quienes tienen el derecho a portarlas son, los que más deben cuidarse de utilizarlas”.

Cuando le argumenté que en ese caso estábamos secuestrados por los violentistas sin remedio, ya que el sistema les aseguraba la impunidad, me aclaró que la impunidad de un encapuchado y mi libertad personal se diferenciaban sólo en grado, garantizadas como están por la norma constitucional que impide encausar por sospechas.

Entonces, el peligro de que el vaso se rebalse, sigue latente.