En la horda primordial de los homínidos de hace 300 mil o más años, digamos entre veinticinco y cincuenta individuos emparentados e interdependientes por razones de subsistencia y seguridad, las aptitudes diferenciales distinguían a unos de otros equivaliendo según las circunstancias, al orden social: en la paz, mandaban los buenos administradores; en la guerra, los hombres más fuerte. Tal como entre los araucanos, diferenciando entre loncos y toquis. No había necesidad de mayores delegaciones ni mucho lugar a la política, ya que esas aptitudes saltaban a la vista y no había mucho tiempo para decidir. La comunicación era directa, es decir, cara a cara, de manera que salvo que todos hablaran (gruñeran guturalmente) al mismo tiempo, no se perdían muchos mensajes y todo terminaba por saberse.
Por el contrario, en la horda civilizada que nos toca vivir compuesta por miles y miles de individuos relativamente parecidos, pertenecientes a montones de formas de asociación variadas y complejas y vinculados por innumerables canales de comunicación indirecta, la mayor parte de los mensajes se pierden y caen en el vacío como cartas extraviadas sin remitente. Por eso y pese a que vivimos en multitud, nos quejamos de soledad y aislamiento y perdemos más información de la que recibimos. Si nos llegara a tocar vivir entre hienas y leones como los integrantes de la horda, seríamos devorados sin remedio, que es precisamente lo que nos ocurre metafóricamente a los habitantes del mundo moderno en los momentos de conflicto.
Mire Ud. lo que pasa en Facebook o en Twitter cuando uno multiplica los contactos: no hay lugar sino para decir cosas y casi no queda oportunidad para escucharlas, dada la cantidad de mensajes acumulados. En Twitter sigo como a 20 personas a lo más y ya se me hace complicado leer todo lo que me llega; en Facebook no debo tener más de 25 amigos y me pierdo un montón de cosas en la columna que crece y crece por todo lo que escriben.
Finalmente las redes sociales se convierten en atalayas desde la cual cada uno grita su mensaje sin posibilidad de interlocución o en una pizarra donde se lee sin probabilidad de recibir respuesta. O en canales de una sola vía. Uno de mis contactos sigue a más de trecientos y es seguido por casi cincuenta mil; otro sigue a unos doscientos y es seguido por seis mil; el record sigue a quinientos y es seguido por cuatrocientos mil…¿Que pasa si solo el 10% intenta una comunicación con ellos? Es casi como la relación entre representantes y representados.
¿Qué posibilidad de contacto real hay entonces? ¿Qué aportan las redes a la comunicación, que resulte de verdadero valor? ¿En cuánto superan a los contactos cara a cara de la horda primordial? Salvo que discriminemos limitándonos a los más cercanos y conocidos, las posibilidades del resto son realmente pocas…¿Y entonces? Bueno, las redes sociales son un magnífico lugar para pasar avisos, concitar asonadas, reunir manifestantes, citar encapuchados. Buenas para Toquis más que para Loncos y nada de raro que terminen sirviendo para lo mismo, como se ha visto en la primavera árabe.
Con respecto a twitter le cuento que yo tenía el mismo "temor" suyo, de no poder leer todo lo que se me presentaba de quienes seguía. Creo haber comprendido que finalmente twitter no espera garantizar la comunicación efectiva y directa entre dos sujetos, sino "dar la posibilidad de" generar esa comunicación. Con el tiempo he ido aumentando paulatinamente a las personas que sigo, y mis seguidores han aumentado también. Esta situación trae la desventaja evidente de no poder leer todo lo que se me presenta, pero por lo demás tampoco estoy interesado en leerlo todo. Hay que entender que un "tuit", en la mayoría de los casos, es un mensaje sin destinatario específico, y por lo tanto la idea de toda esta plataforma es lograr tener acceso a la mayor cantidad posible de información de todo tipo, y dentro de esa gran oferta establecer un contacto más directo y recíproco con quienes nos resulte interesante hacerlo.
ResponderEliminarLograr establecer este contacto con aquellos que tienen muchísimos seguidores resulta algo complicado, pero no imposible, basta con intentar realizar la comunicación en el momento oportuno y con el mensaje apropiado para lograr captar su atención.
Por último, para filtrar la gran cantidad de "oferta" de tuits que recibimos, resulta útil utilizar la herramienta de "listas", la que nos permite seleccionar a ciertos usuarios en razón de preferencias determinadas por nosotros, creando distintas listas, y así de esta manera poder acceder a ellos de una manera más fácil, y no perdernos entre la gran cantidad de información que nos llega.
Saludos!