viernes, 1 de junio de 2012

ENERGÍAS ALTERNATIVAS:

Paseando por el norte de Francia, por la región de Bretaña, tuve la oportunidad de ver en acción los generadores eólicos dispuestos en las cercanías de la costa para captar los vientos provenientes del Atlántico. Enormes, altísimos, estilizados, muy numerosos, los generadores producían un fuerte zumbido, pese a que sus hélices se movían con bastante lentitud y destacaban en el increíble paisaje  tanto como la fotografía  de las torres de transmisión eléctrica antepuestas a las Torres del Paine por la propaganda de Patagonia sin Represas. Imposible no verlas, muy difícil no escucharlas. Desde la carretera por la que circulábamos se veían en la cresta donde se emplazaban  los generadores a muchas personas que vestidas con buzos blancos y mascarilla se movían por el terreno bajo las torres llevando unas bolsas amarillas. “Son los que recogen cada mañana a los pájaros y los murciélagos que mueren cuando las hélices los golpean”, me explicó mi anfitrión francés, “los generadores están situados donde pasan los vientos, que es precisamente por donde vuelan los pájaros y los murciélagos…Todo tiene su costo”.

Interesado por el tema de esos costos, busqué entre la escasa información relativa al asunto, consultando algunos libros y ensayos escritos en él ámbito de la polémica sobre el calentamiento global, la contaminación ambiental  y el impacto ecológico de la actividad humana. Me encontré con una serie de sorpresas pero, sobretodo, con un nivel de manipulación de la información objetiva verdaderamente sorprendente. Esa manipulación lleva a concluir que  en el tratamiento de este importante tema juegan las pasiones al mismo nivel de lo que ocurre en la religión, la política y el futbol.

Desde luego la conclusión respecto de los sistemas alternativos de producción de energía no fue para nada sorprendente: como me decía mi amigo francés, todo tiene su costo, nada resulta gratis.  Si los generadores eólicos mataban a las aves y a los murciélagos desequilibrando los sistemas ecológicos, los generadores mareomotrices alteraban el delicado equilibrio de las costas, las pantallas solares destruían las cadenas tróficas de los terrenos por la doble acción de las sombras y las temperaturas, los generadores geotérmicos alteraban las cadenas de acuíferos y las minicentrales hidroeléctricas de paso rompían los ciclos en el flujo de las aguas y  llenaban de líneas de transmisión el paisaje.

Lo más sorprendente fue leer que la reforestación en las zonas templadas era, desde hace una cincuentena de años,  un factor sensible en la generación de gases de invernadero, esto porque una buena parte se hacía con especies caducifolias, lo que determinaba que siguiendo el ritmo de las estaciones, la putrefacción de las hojas en el suelo aportara lo suyo al problema. Se tendría que decir, nuevamente, que “Todo tiene su costo” y recordar el viejo dicho que “los cuidados del sacristán suelen matar al señor cura”, conceptos que los ecologistas y ambientalistas deberían tener muy  presentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario