sábado, 28 de abril de 2012

LA HORA DE LOS CHIVOS EXPIATORIOS:

Los antiguos israelitas separaban dos chivos machos y echaban a la suerte cuál de ellos era ofrendado a Yahvéh y cuál era entregado al demonio Azazel abandonándolo en el desierto para expiar en el infierno todas las culpas del pueblo judío. De allí la expresión chivo expiatorio para designar a quien paga por los pecados de otros, como suele ocurrir en temas sociales y políticos. En Chile, aunque estemos tan lejos de Israel y del antiguo pueblo judío, somos aficionadísimos al deporte de  sacrificar chivos al demonio de la opinión pública, hasta el extremo que lo hacemos a cada momento, sea en el campo de la política, de la justicia o de los medios de comunicación.

Especialmente en el Poder Ejecutivo encontramos a decenas de chivos expiatorios que cargaron con las culpas de sus gobiernos o sus Presidentes, sobre todo entre los ex ministros y ex subsecretarios, aunque también abundan entre los intendentes y Gobernadores. En el actual mandato llevamos varios, especialmente en las carteras de Interior y Seguridad Pública, Educación  y  Energía.

En las Fuerzas Armadas también abundan los chivos expiatorios, que son sacrificados a  Azazel por buenas razones de servicio. y tienen la misión de salvar a sus superiores de mayores  perjuicios. En el caso de la tragedia de Juan Fernández hemos visto como en la Fuerza Aérea ya van tres generales llamados a retiro, que posiblemente sean más, si la suma de los pecados se incrementa. Corren peligro de acabar en el desierto desde el Comandante en Jefe hasta el Ministro de Defensa—que seguramente se salvaría porque  conoce de travesías por los desiertos—cuestión que está por verse, si es que la cuestión del Casa 212 termina en escándalo, como es muy posible que ocurra. Ya sabemos que el piloto no piloteaba, que el combustible no permitía regresar, que estaba sobrepasado el peso operacional de la nave, que había fisuras en un ala, que hay dudas sobre unos  pernos en el bastón de mando  y un bulón en el timón  y siga contando. El asunto da para manadas de chivos expiatorios…

Por más que la tradición de la expiación provenga del pueblo de Israel, lo cierto es que esto de pagar justos por pecadores está de lo más extendido en Chile. Se ve en todos los ámbitos de la actividad y promete acrecentarse más en el futuro. Como personalmente cargo con montones  pecados propios y atribuidos, me doy cuenta de que la cosa está sólo comenzando.

Pero no siempre ha sido así: hace muchos años cayó un avión militar  DC-3 con una veintena de pasajeros en la Región de Aysén   suscitándose el escándalo correspondiente. En esa oportunidad cada actor del drama hizo reconocimiento de sus errores y cumplió con el pago de sus culpas, sin necesidad de chivos expiatorios. Pero eran otros tiempos…

1 comentario:

  1. El accidente que elevó al discretísimo y apitutado Allamand en las encuestas, ahora amenaza con hundirlo. El gobierno, y fundamentalmente R.N. botarán a todos los generales, coroneles necesarios, y hasta el último de los conscriptos con tal de salvar al ministro presidenciable.

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