martes, 24 de abril de 2012

¿ACORTAR QUE?

El Ministro  De Educación Harald Beyer ha pedido a los Rectores de las Universidades chilenas que le informen cómo  acortar las carreras universitarias. Las carreras chilenas, dice,  son muy largas,  por  largas son caras y esto lo digo yo y no el Ministro,   por  caras son políticamente  peligrosas. 

La justificación para la idea  de acortar las carreras es, entre otras,  que nuestro país tiene carreras muy largas  en comparación con los países de la OCDE, lo que representaría un desperdicio por varios conceptos: desperdicio de dinero pagando la Universidad durante cinco o más años pudiendo hacerlo sólo por tres o cuatro; desperdicio de tiempo, porque los estudiantes universitarios olvidan más de la mitad de lo que aprenden; desperdicio de recursos por curriculas inflados mañosamente para dar cabida a más académicos; desperdicio de estudio porque los  profesionales de todos modos tienen que reciclarse cada cierto tiempo con conocimientos actualizados para reemplazar conocimientos sobrepasados, etc.

Parece lógico. En Europa las carreras son bastante más cortas—la de arquitectura que conozco bien,  allá toma cuatro años a todo reventar en vez de cinco o seis mínimo que se necesitan aquí—y los profesionales se actualizan periódicamente poniéndose al día en las últimas técnicas, los últimos métodos y los últimos materiales. Hace unos pocos años tuve oportunidad de comprobarlo en la universidad de Alcalá de Henares—la misma donde acaban de entregar indirectamente el Premio Cervantes a Parra—donde la carrera mencionada era efectivamente bastante más corta que en Chile. Conocí la malla, bastante escueta, desprovista de una serie de contenidos que aquí parecen indispensables, asistí a clases, revisé bibliografías y conversé con estudiantes de los diversos niveles… Y de repente caí en cuenta de la verdadera diferencia: los estudiantes españoles llegaban a la universidad desde la secundaria con buena parte de los contenidos que en Chile tenemos que entregarles a los alumnos universitarios, ya conocidos y comprendidos, sin contar con que vivían en ambientes estimulantes.

Parece, entonces, que el problema no reside tanto en la universidad como en la educación secundaria, consecuencialmente en la educación básica y desde luego en la preescolar. Los estudiantes universitarios que no saben leer ni escribir, que no tienen hábitos ni métodos de estudio, que tienen enfoques inmediatistas y superficiales, son el producto de ese problema previo, sin mencionar el que arrastran de hogares no bien constituidos, de padres poco ilustrados y de ambientes disfuncionales.

Pero el karma es acortar: en mis tiempos hice un magíster que me tomó dos años en un país extranjero, con una carga académica considerable, con interminables clases seis días a la semana. Hoy por hoy se puede hacer ese magíster  semipresencialmente, en un semestre (o a lo más en dos) los días viernes y sábado y “sacar” (lo que es literal)  un doctorado con muy poco más. Acabo de ver antecedentes de varios profesionales con menos de treinta años, con dos y tres magisters y doctorados europeos cada uno, que no le han trabajado un día a nadie. ¿Llegaremos al poker de títulos?

1 comentario:

  1. Lo mismo pienso yo, y no soy profesor, pero tampoco vivo en la Luna. El gran problema es que los alumnos de los jardines infantiles y de los primeros años de la enseñanza básica no van a las marchas y aun no aprenden la técnica para fabricar bombas molotov. Lo otro, ningún político puede esperar a que un ciclo estudiantil se complete para mostrar resultados que se reflejen en una encuesta.

    El objetivo político de la educación universitaria hoy, creo que va a ser que se matricule todo el que quiera, financiar a todo el que lo necesite, que pague el que quiera, y graduar a la mayor cantidad de gente posible y de cualquier manera para evitar problemas. Todos felices, todos contentos, y casi todos ignorantes. Total, si salen casi todos mal preparados, no se va a notar que no saben. ¿Con quienes los podrían comparar?. Que burrada mas grande.

    ResponderEliminar