miércoles, 4 de abril de 2012

PROBABLE MAQUIAVELISMO POLÍTICO:

Los entendidos se van de tesis cuando tratan de explicar porqué el Presidente cae en las encuestas, mencionando las más diversas razones y combinaciones de razones: que el asunto de las conversaciones telefónicas interceptadas, que su condición de empresario, que su perfil exitista, que su manejo político, que su enorme fortuna personal, que las expectativas, que la escasa empatía, que el negro Piñera…en fin. Y a nadie se le ha ocurrido pensar que si a Piñera le va mal, tiene que haber pensado un plan que le permita sacar provecho político de ese rechazo. No sería Piñera si no…

Fíjese Ud.: la Presidenta Bachelet tuvo unos porcentajes de aprobación ciudadana espectaculares pero no fue capaz de hacer ganar al candidato de continuidad. Claro que el candidato era malito, pero con esa popularidad suya, cualquiera hubiese pensado que Frei era grito y plata. Pero perdió…La pregunta que se debe responder entonces es ¿porqué perdió? Y todo indica que perdió porque el país percibía visceralmente que otro gobierno de la Concertación iba a significar más de lo mismo, cosa que en castellano pudiera interpretarse como menos de lo mismo. Menos de lo mismo en el sentido que los chilenos advertíamos que entre reelecciones políticas, clientelas políticas, favores políticos, camarillas políticas y negocios raros políticos, comenzábamos a salir para atrás. Por eso aplicamos el viejo sistema de cambiar de proveedor.

En mi juventud no había supermercados sino almacenes de esquina. Los había grandes—los emporios—y chicos—los despachos—todos vendiendo más o menos las mismas cosas. Las dueñas de casas compraban en ellos con libreta—una forma de fiado que aseguraba la clientela—pero de vez en cuando, se cambiaban a comprar a la otra esquina, sobre todo cuando notaban algún sesgo en los precios. “No hay que cebarlos, porque te suben la mercadería”, explicaba mi madre refiriéndose a los almaceneros.

En política, los partidos son como los almacenes—hay emporios a nivel del Congreso  y despachos a nivel municipal—y los electores son como los clientes. La pertenencia partidaria es como tener libreta y estar cautivos. Los electores independientes, en cambio, se dan cuenta cuando los políticos comienzan a estar cebados y se cambian.

Piñera es un almacenero que de repente va a haber acumulado una oferta—logros económicos y sociales significativos de enorme proyección futura—que el electorado no va a poder rechazar y que para más inteligencia, le va a haber traspasado a otro—su  candidato de continuidad—logrando  lo que Bachelet, con toda su simpatía y ternura, no pudo hacer.

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