La sociedad se deja llevar fácilmente a los extremos y en estos últimos años, ya hemos alcanzado varios, que convertidos en leyes, van a tener efectos no siempre anticipados y no todas las veces positivos. Ya tenemos la ley que impide beber más de una copa de vino, media cerveza o masticar dos pastillas de licor y ahora, estamos entusiasmados con el tema de la antidiscriminación. Pronto pudiéramos estar regulando las formas de mirar—Ud. tendría prohibido mirar feo, mirar de reojo, mirar para abajo, mirar en menos—y las maneras de hacer humor—adiós a los chistes de gallegos, los de judíos, los de chinos y los de bolivianos—so pena de ser acusado de algo por alguien.
Hasta el viejo arte de garabatear, tan liberador de tensiones y tan descriptivo, podría llegar a la extinción: ya no se podría sacar la madre, ni decir pa’ tu abuela, ni referirse al origen del insultado, ni menos tratarlo de indio: tendríamos demandas de las etnias originales y de los hindúes, por lo menos.
No se si ese que se nos viene vaya a ser un mundo mejor. El puntillosismo siempre termina por potenciar el ridículo. Como en todo, seremos pasto de los abogados, víctimas de los tribunales y mercancía de los medios y la prensa.
¿No será que estamos llegando al aburrimiento social y comenzamos a rizar el rizo?
Puede ser. Aunque creo (y espero) no se va a dar en el extremo que ocurre en Estados Unidos. Chile no tiene un pasado de discriminación brutal como la que se ha sufrido y se sigue percibiendo en USA. Por experiencia propia, puedo contar que en mi vocabulario ya no existe "el guatón", "el negro", "la negra", "el pelao", "el chico", etc. Es más, ni en español mencionamos a los afro-americanos, ya que la acostumbrada palabra (tan normal y sin sentido discriminatorio en Chile) aca tiene una connotación gravísima. Si, es aburrido. Si, hay que tener cuidado. Y solo en espacios de extrema confianza se puede lanzar un chiste. Fome. ?Dónde va a quedar la "picardía del Chileno"?
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