Hasta hace no mucho tiempo, los que en razón del atochamiento subían a un bus de trasporte colectivo por la puerta de atrás, mandaban el dinero del pasaje hacia delante y recibían el boleto y el vuelto en un pasa manos de los demás pasajeros. En estos días se ve un anuncio de televisión que lo recuerda. Los que no pagaban—yo tengo un concuñado que ya en los años sesenta se vanagloriaba de eso—eran excepciones notables justificadas por convicciones doctrinarias más que por necesidad económica. Hoy por hoy—por lo menos en Santiago—hasta un 30 % de los usuarios de los buses no pagan… La pregunta es: ¿Cuál es la explicación del fenómeno?
Reflexionando sobre las razones que puedan iluminar la situación, he llegado a la conclusión de que existen explicaciones de forma y de fondo.
En término de las de forma se podría argumentar que una primera causa de evasión pueda ser el sistema mismo, ya que un sistema de transporte para estatal, con nombre y apellido—Transantiago—no tiene la connotación personalizada de las antiguas micros y los buses amarillos, que podían pertenecer a un micro empresario, de algún modo parecido al usuario. El chileno que duda en perjudicar a un igual no tiene empacho en engañar a un sistema.
Una segunda razón de forma puede ser el cambio del sistema de cortar el boleto contra pago en efectivo por el paso de la tarjetita BIP por un validador. La tarjeta es impersonal, tanto porque no hay un intercambio entre cobrador y usuario, cuanto porque el validador es fácilmente identificado con una empresa, lo que nos lleva al argumento anterior.
Una tercera razón formal puede ser la calidad del servicio, pésimo en sus inicios y poco eficiente todavía, que permite esgrimir el argumento de que lo malo o lo trucho no se debe pagar, razonamiento que se ha ido encarnando en nuestra sociedad a raíz del conocimiento de las grandes estafas, los problemas del abuso corporativo y monopólico, los casos de colusión, etc.
En términos de las razones de forma, se me ocurren dos: la primera es un deterioro de la base moral de la sociedad nacional, generada en parte por el deterioro persistente de la educación—especialmente la educación cívica—y en parte por la irrupción de nuevos grupos sociales disfuncionales que se mueven al margen de la ley, surgidos en los sectores marginales deprivados o controlados por el narcotráfico y el delito. Un deterioro moral que se contagia por imitación y se instala en la ausencia de sanción.
La otra razón de fondo, que necesitaría mayor análisis, es la de las expectativas frustradas creadas por veinte años de gobiernos de los partidos de la Concertación , que no consiguieron concretar las ofertas explícitas e implícitas contenidas en sus programas y en sus doctrinas. Lo que se ofrece y no se cumple, siempre se cobra y no pagar el transporte, es una forma de compensar.
Pienso que es mas simple la cosa. La gente no paga porque no hay nadie que cobre. Si los supermercados no tuvieran cajeras, la gente tampoco dejaría la plata en forma voluntaria encima del mesón. Yo también recuerdo cuando pagaban los que entraban por detrás y el chofer le enviaba el boleto de vuelta, pero hay que recordar que las micros tenían un espejo en la salida posterior, y si alguien entraba, el chofer lo veía y lo invitaba “amablemente” a pagar su pasaje.
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