viernes, 30 de diciembre de 2011

UN PROBLEMA DE IMAGEN Y ASPECTO:

¿Por qué le va tan mal al Presidente en las encuestas? ¿Qué tiene o qué no tiene, que no satisface al hombre común? ¿Qué tenían la Bachelet, Lagos y hasta Frei Ruiz  Tagle que Piñera no  tiene? Estudiando detenidamente el punto en sus diversas dimensiones permanentes—apariencia, actitud, origen social y económico, yayas políticas, etc.—y en sus expresiones circunstanciales—presencia exagerada en los medios, insistencia a estar en todas, verborrea, equivocaciones tácticas y chistes inoportunos y  de mal gusto—uno llega a la conclusión de que si todo eso contara en su contra, todavía no habría justificación suficiente para tanto rechazo y tan poca aprobación. Lo que es vidente es que aquí hay algo más profundo y recóndito.

Pensando  en los últimos  Presidentes mencionados e incluso, en los de antaño—Allende, Frei Montalva, Alessandri, Ibáñez y hasta González Videla—no queda otra que aceptar que Piñera no tiene estatura de prócer, no es carne de estatua y nunca llegará a la altura, actitud, majestad y postura de un tribuno. ¡Aunque se esfuerce, vestirá de banalidad todo lo que toque y de duda todo lo que proponga! Es su fatalidad y no tiene remedio, de manera que pareciera que lo mejor que pudiese hacer, sería olvidarse de la opinión ciudadana y gobernar con decisión invariable apuntando a camiar lo que está mal, pese a quien pese y le duela a quien le duela. Y esto, deshaciéndose lo más  luego posible de todos los personajes discutibles, blandengues, acomodaticios y dobles instalados en  su Gobierno. Habiendo tanto que hacer luego de veinte años de sandunga político mediática, no debería perder más tiempo del escaso que le va quedando.

Parece increíble, pero el presidente y el gobierno,  han desperdiciado todas las oportunidades que se les presentaron  para dar señales y abrir derroteros, oportunidades que fueron numerosas y propicias desde el punto de vista mediático, político y judicial, pero que se dejaron ir, pareciera que para no poner en problemas  la imagen presidencial, con  el peor de los resultados: desde el asunto de las indecisiones del pasado gobierno en las horas y días que siguieron al terremoto de 2010 con todas las consecuencias derivadas, pasando por la investigaciones omitidas en innumerables casos de corrupción e irregularidad  heredados de la Concertación (de lo que el caso de falsos exonerados el sólo la punta del iceberg), para llegar al tema de las protestas estudiantiles, tema que entregaba claras oportunidades de aclarar responsabilidades y deslindar culpas, al mismo tiempo que permitía construir propuestas potentes. Pero fue un tema  pésimamente manejado por Lavín y  donde para mal de Bulnes,  no se dejó tontera por hacer.

Recuerdo de mis años mozos a un personaje de la tienda radical, que teniéndolas todas consigo—presencia, trayectoria, fortuna, inteligencia, rectitud—se perdió en la noche política porque en el momento de los quiubos tuvo contemplaciones,  temores y  pésimas ideas, cuando correspondía aclarar responsabilidades, asignar culpas y dar señales claras de fuerza, lucidez y decisión. Bien decía Churchill que lo que lo había llevado a las alturas a las que llegó, habían sido la cólera, la ambición y su apariencia de bull dog peligroso. ¿Cómo podría competir el Presidente? ¿Se lo imagina vestido de  Emperador Romano, con sus manecitas extendidas desde los pliegues de la toga? ¿Y sé  imagina a Lagos vestido como Julio César?

1 comentario:

  1. . Pienso que Piñera está donde está porque no hizo lo que tenía que hacer, no se apoyó en los que se tenía que apoyar, no enfrentó a los estudiantes comunistas como los tenía que enfrentar, y en fin, porque no ha sido un buen presidente. Solo es bueno para sonreír y luego hacer lo que mas le conviene, eso la gente lo nota y no le gusta.

    ResponderEliminar