domingo, 15 de enero de 2012

LA VERDAD Y LAS MALAS PALABRAS

Winston Churchill, a quien he citado varias veces en estos comentarios, decía que la verdad siempre debía ser revelada con palabras cuidadosamente escogidas y nunca con términos destemplados. “Cada vez que Ud., descuida el léxico al exponer los hechos—decía—los afectados se escudarán detrás de las eventuales ofensas, desviando la atención de lo esencial”. Lo estamos viendo en el asunto de las declaraciones del Alcalde Sabat interpretando lo ocurrido durante el paro estudiantil en el Internado Nacional Femenino de la Comuna de Ñuñoa.

No me explico porqué la prensa o la televisión, que han dado enorme cobertura a los dichos del Alcalde,  no han mostrado fotografías del estado en que se entregó esa institución educacional, para que el público se informara y formara un juicio. Después de ver cómo quedó el recinto de mi propia escuela universitaria luego de terminado el paro, luego de percibir el olor a sopapo  impregnado en muebles y murallas, incluso después de ser pintadas, tiendo a pensar que el Alcalde Sabat sin equivocarse en la especie,  haya cometido solamente el pecado de  lenguaje advertido por el señor Churchill.  Al hacerlo, ha  dado pie a los ofendidos, a la distracción políticamente correcta y a las querellas interpuestas por los sicarios legales de determinadas tiendas políticas. Por lo demás, escuchando el discurso de una de las alumnas cuestionadas con matrícula en duda, hablando de la intencionalidad y responsabilidad de la derecha en los hechos, no queda nada por adivinar.

Los medios, que están siempre a la caza de oportunidades, han aprovechado de darse un festín con el vocabulario alcaldicio. La palabra “puterío” ha sido repetida y escrita una y otra vez con fruición y tono crítico. Más hipócritamente que el Profesor Rosa—que  no garabateaba en cámara hasta que lo pillaron—los comentaristas radiales han rasgado vestiduras pontificando a su gusto a propósito del calificativo alcaldicio, sin mucha  claridad conceptual, sin verdadero interés en el fondo de los procesos que hacen la noticia y con poca responsabilidad profesional. Pero ninguno fue a cubrir el local  educacional aludido para comprobar su estado; ninguno consultó a los testigos y vecinos que afirmaban lo ocurrido. ¿Eso es periodismo, aunque sea de opinión?

Falta, solamente, que los políticos de segunda salgan a quebrar lanzas por la puridad del léxico y el honor la las alumnas cuestionadas. Deberían irse con cuidado, dada la manera de hablar de muchos de ellos, sobre todo ahora que la STASI, la CIA, el M5, la SÛRETÉ y el MOSAD quedan pálidos ante la competencia de los simples teléfonos celulares.

1 comentario:

  1. A mi no me molestan las palabras destempladas, y en este caso menos, por que Ud., estoy seguro se percató, todos critican las palabras, pero nadie, ni las aludidas, a negado los hechos.

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