martes, 24 de enero de 2012

¿ROBAR DEL CAPITAL O DE LAS GANANCIAS?


Mis padres eran Radicales activos de los antiguos, lo que me permitió conocer a muchos de los próceres venerados en esa tienda política como  fueron los Baltra, los Cuevas, los Durán y tantos otros, así como saber de sus debilidades y pecadillos, que eran muchos y variados.  Tal vez por eso nunca me gustó la política y crecí con una muy mala idea de todos los que se dedicaran a la actividad. Una idea que,  a la vista de la política actual llena de Girardis, Silvers, Pizarros,  Moreiras y Ascensios,  se ha visto reforzada. Además, he ido advirtiendo que todas las tendencias, cada cual  en su estilo y conforme a su doctrina, a la postre se las arreglan tanto cuando son gobierno u oposición, para quedarse con una parte significativa de los recursos sociales reduciendo ya sea el capital o  las ganancias.

Los mal hablados dicen que todos roban y que la diferencia entre izquierdas y derechas es sólo una cuestión de matiz y grado. Los izquierdista, menos avezados en los negocios y más estatistas, tenderían a robarse el capital; los derechistas, duchos en el emprendimiento y las finanzas, se inclinarían por robar de las ganancias. Los efectos serían, ciertamente  diferentes, ya que reducir el capital, afecta simultáneamente la base productiva y las ganancias potenciales, en tanto reducir las ganancias teóricamente deja el capital intacto. Y como el que roba es también el capitalista, dicen, es menos perjudicial. Desde mi punto de vista, es robo igual.

La pregunta que surge es: ¿qué mecanismo de la política favorece el robo, sea por una vía o por la otra, en otras palabras, por parte de las izquierdas o las derechas? Luego de mucho pensarlo he llegado a una conclusión que, me parece, Ud. puede compartir: es el distanciamiento entre la masa de las personas comunes y corrientes y la elite política que está implícito en el sistema político y en organización de los poderes públicos. De la manera más simple aludo a la separación que el sistema genera entre el elector indocumentado y el representante elegido; a la distancia que media entre el ciudadano inconforme  y el funcionario indiferente; al abismo que existe entre las aspiraciones y los logros…Complete Ud. la lista.

Luego ¿Cómo se puede reducir ese distanciamiento? No lo se bien, pero le pongo un ejemplo: si los jueces y fiscales se eligieran popularmente, es cierto que se generaría  todo un sucio juego de política chica, pero los jueces y fiscales se preocuparían de su desempeño mucho más; si los Diputados se jugarán por una sola plaza por distrito y los Senadores por un solo curul por circunscripción, claro que algunas minorías podrían quedar excluidas temporalmente, pero los elegidos se preocuparían mucho más de lo que quiere la gente y menos de lo que quieren los partidos.

A la postre, o tenemos más democracia o nos conformamos con menos.

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