viernes, 20 de enero de 2012

DONAR FÁCIL, NO DONAR COMPLICADO

Todos quieren quedarse con nuestros recursos: los liberales de derecha vendiéndonos cosas, los izquierdistas quintándonos cosas. Los primeros con el mecanismo del mercado y la inducción al consumo y los segundos con regulaciones estatistas y por la vía de los impuestos. Como decía Margaret Tatcher el único parecido entre las  izquierdas y las derechas reside en que siempre contradicen sus dichos:  en tanto las primeras hablan mucho de la libertad, pero terminan por limitarla, las segundas pregonan urbi et orbi la idea de la igualdad, pero no la practican.

De cualquier manera, parece claro que las izquierdas tienen una clara  tendencia a controlar lo más posible, construyendo un Hermano Mayor como el  concebido por George Orwell en su novela “1984”. Si se trata de limitar o regular, ahí están; también si se trata de pautear el libre albedrío o de controlar los derechos más esenciales. A la vista están montones de ejemplos: desde la idea de controlar las armas, las importaciones, el gasto suntuario, la educación, el lucro, la libre iniciativa, el emprendimiento, la libertad de expresión, los medios de comunicación, las redes sociales…Elija Ud. y siempre detrás de alguna iniciativa que coaccione, coercione, limite, regule, fije, restrinja y en general, afecte la libertad personal o social, hay un personaje del tipo de Accorsi, Aguiló, Ascencio, Campos, Castro, Cornejo, Diaz, Farías, Gutiérrez (el PC), Hales, Harboe, Jiménez, Silver,  Escalona, Girardi, Lagos (el otro), Letelier…y para qué seguir, si tendrían que anotar a medio Congreso.

En el nuevo Proyecto de Ley sobre donaciones de órganos se configura   el tipo de iniciativas que encantan a los legisladores de izquierda e incluso de centro. El enunciado aplicable a la situación, podría haber dicho Orwell, sería del tipo “señáleme una decisión voluntaria y yo le crearé una dificultad normativa para su concreción”.

Con la legislación actual cada persona  puede tomar libremente la opción de donar o no donar sus órganos de varias maneras: declarándolo expresamente ante un Notario; declarándolo ante un funcionario del Registro Civil en el momento de obtener o renovar su cédula de identidad;  declarándolo expresamente ante el médico del gabinete psicotécnico de la Municipalidad al  momento de obtener o renovar su licencia de conductor de vehículos motorizados; manifestando la voluntad de donar su cuerpo por causa de muerte, expresada ante el director del hospital o clínica o su delegado, al momento de  internarse. Es decir, entera libertad, pura decisión personal, sin coacción sensible.

¿Y que propone el nuevo proyecto? Que todos los mayores de 18 años sean automáticamente donantes de órganos, por lo que no se requiere una autorización especial o trámite particular para serlo. ¿Y cual es el problema? El problema es que para ejercer su verdadera libertad, que es su derecho, Ud. tendría que efectuar un trámite notarial caro y engorroso. ¿Ve como funciona la mentalidad aludida más arriba? Eso sin contar con que se levanta el fantasma de que se fabriquen defunciones para recuperar órganos; que cabe que los cirujanos trasplantadores quieran cuidar la pega; y que los negocios encadenados, desde los laboratorios a los pilotos de aviones y helicópteros  que hacen los traslados, puedan tener su hachita que afilar.

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