Siempre me molestó la sonrisa permanente en la cara del rector de la Universidad de Chile, señor Víctor Pérez. Se sonreía sostenidamente en las entrevistas televisivas, se sonreía en las manifestaciones estudiantiles y se sonreía en una proporción significativa de las fotografías en las que aparecía retratado. Me molestaba porque no sabía si se trataba de un tic nervioso, de una actitud sarcástica o una expresión de autosatisfacción extrema. Como me sucede con el ex Presidente Alwyn, cuya tendencia a sonreír siempre le ha merecido un apelativo poco piadoso, con el rector Pérez, la sonrisa estereotipada me resultaba sospechosa.
Ahora, que el Consejo de la Transparencia ha hecho públicas las rentas de las autoridades de su Universidad, como las comentó El Mercurio del domingo pasado, he venido en comprender el motivo de la sonrisa sostenida del Rector Pérez. Yo también estaría con tremenda cara de risa si ganara un sueldo como el suyo, pagado con los impuestos del resto de los chilenos, que ni siquiera sueñan con esas cantidades de dinero como renta. Multiplique Ud.: $8.695.603 mensuales, $104.347.236 al año… No está nada de mal, aun cuando el Estado se lleve la tajada máxima en impuesto a la renta. Y eso que eso que lo que supimos del Rector de la Universidad de Chile es sólo la renta, porque no sabemos nada de los pitutos anexos, pitutos que si me guío por lo que pasa en mi propia Universidad, deben equivaler por lo menos a un 20% más. Claro que si quiere asombrarse más aún, haga el ejercicio de averiguar la dieta de diputados y senadores, más sus gastos anexos (a los que seguramente ninguno hace el menor asco), multiplicándolos también por 12.
Y no me venga a decir que hay ejecutivos y empresarios que ganan todavía más, porque salvo una que otra excepción, tengo la certeza que pueden merecerse altísimos ingresos si al mismo tiempo están generando riqueza, desarrollo y dando trabajo. Y no me engaño, porque se que entre ellos deben estar representados los taumaturgos, estafadores, timadores, explotadores y los abusadores, pero me juego la cabeza que en una proporción menor que en la política y la academia.
El mismo artículo periodístico comenta las rentas de los Decanos de la Universidad de Chile y el impacto de la verdad es también “ettonante”, como dirían los franceses, que ya pasaron por esta etapa de sinceramiento de las rentas de la academia. Un decano con más de diez millones de pesos mensuales…Uff….Algo así como 55 ingresos mínimos…¡Y creíamos que el full top de los ingresos estaba en los capitanes de industria!
Creo que sincerar las rentas de las diversas instituciones, servicios y personajes, será un gran avance en la toma de conciencia de cómo somos los chilenos en la realidad económica del día a día. No me parecería extraño que en esos condominios exclusivos que obligan a las nanas a llegar a sus trabajos en minibuses para que no se las vea por las calles; esos edificios caros en que no se les permite usar el ascensor al piso y tienen que subir por una escalera de servicio y esos clubes empingorotados donde se las obliga a aparecer con uniforme de domésticas, los propietarios y socios tengan rentas tan elevadas, que les parezca que el resto de los chilenos, que no nos debemos confundir con ellos bajo ningún concepto, ensuciamos el paisaje.
De repente, llego a pensar, que un poco de revolución no cae mal…
jeje... como es eso de que a lo menos un 20% más de sueldo?.. vamos, Ud. sabe que hubo (y tal vez aún hay), "docentes", que se embolsaron hartoooooo más del 20% del sueldo como extra de ingreso.
ResponderEliminarLa transparencia en la UdeC, si fuera retroactiva... bueno, los buitres de tolerancia cero tendrían comida para bastante tiempo.