Durante mucho tiempo me he estado preguntando por las razones lógicas que pudieran explicar suficientemente que la señora Bachelet hubiese llegado a ser Presidenta de la República , sin conseguir elaborar un razonamiento suficientemente estructurado y fundamentado. No me refiero a las conveniencias políticas en las que la Concertación —maestra del oportunismo—ha dado muestra de extrema habilidad, ni a las oportunidades anecdóticas (como andar arriba de un tanque Mowag), sino a explicaciones profundas capaces de explorar el inconciente colectivo de los chilenos en un nivel que no corresponde a la estrategia comunicacional, sino a la sociología más refinada.
No había conseguido ninguna lucidez sobre la materia hasta que para el dieciocho, me crucé en la calle con don Miguel, maestro en el arte de la construcción de obra gruesa—albañilerías, estucos y radieres—que caminaba endomingado con su señora de la mano.
Ella era, en moreno aunque teñida rubia, el vivo retrato de la ex Presidenta: no fea, de mediana edad, gordita, con cierta personalidad y evidentemente dueña del buque de don Miguel, que la miraba con adoración y orgullo evidentes. La miraba como a una reina con ojos brillantes por el efecto de cariño y de alguna libación patriotera. Entonces súbitamente se me hizo la luz: la explicación de la popularidad comentada está en que la señora Bachelet corresponde a lo que todavía es el ideal femenino popular del chileno, ese arquetipo que aún no se ha contaminado con la modernidad, razón por la que sigue teniendo el valor aquello de que “la gordura parte de la hermosura”. Un tipo en que se combinan la abundancia de carnes que comunica la idea de ausencia de estrechez con la sensación de logro; ese donde un poco exotismo de la sangre europea sugerida por el rubio de la cabellera se combina con el olvido genético; ahí, donde el sentimiento amable y acogedor de una cara redondita y sonriente disimula los inconvenientes de cualquier falla de carácter.
Entonces se me ocurrió que posiblemente las evidentes redondeces que están desarrollando varias de las líderes estudiantiles pudieran ser parte de un hábil estrategia de su partido conducente a “hacer el tipo” con vista a futuras promociones. Proyéctelas Ud. en unos pocos kilos, bórreles los rasgos acusados de la grácil juventud y tendrá, por lo menos, un par de potenciales candidatas con éxito asegurado, como la ex Presidenta.
No olvide que las mujeres votaron en masa por ella seguramente porque se sentían interpretadas por el tipo y los hombres, porque el tipo todavía les removía los atavismos.
Jagarcia. Recuerda que Bachelet ganó la elección solamente con un poco mas del 50%. Las encuestas le daban un 80%, pero eso no es mas que responder que si para no decir que no, total, la mayoría dice algo, y como no incomoda estar con la mayoría, se sonríe y se dice lo correcto. ¿Cuándo nos juntamos?. Saludos en la casa. Cuídate. Muy simpática tu señora. Oye linda, que te ves bien, estas hasta mas joven……. ¿Te suenan estos chilenismos?. Ser chileno, es sinónimo de quedar bien para no quedar mal.
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