lunes, 17 de octubre de 2011

LA METÁFORA Y LA FÍSICA:

¿Cómo comienza a deshojarse una rosa? ¿Qué es lo que precipita una avalancha de nieve o una corrida de lodo? Las leyes de la física más elemental explican esos fenómenos naturales y sirven para metaforizar las causas de los pertenecientes a otros campos, por ejemplo, los de índole social. 
¿Cómo se inicia un episodio de pánico en un evento público? ¿De qué manera comienza una estampida en la manada? Podemos recordar eventos en los que el fenómeno de la corrida dispara, a partir de la acción de unos pocos elementos, un movimiento que termina por abarcar al conjunto. Ocurre en la naturaleza y en la sociedad. El ejemplo más claro es el de batallas famosas como Waterloo durante las guerras napoleónicas, Springfield en la contienda civil norteamericana, o más localmente en Placilla, durante la Revolución de 1891 aquí en Chile. En todas ellas,   el retroceso o el avance de una fracción de atacantes o defensores inició el colapso de uno de los ejércitos y decidió el destino de un Emperador, de la causa del Sur o de nuestra modesta República. Es la avalancha, es la estampida, es el reacomodamiento de los factores siguiendo las leyes de la física o de la sociología.
La amenaza de la pérdida del año escolar debido a los paros y conflictos estudiantiles ha comenzado a tener efectos desequilibrantes en las Universidades, como en el deshojarse de la rosa o el precipitarse de la nieve. El desencadenante está comenzando a ser   la acción de unos pocos que, rechazando el sistema de asambleas instituido por las dirigencias, han comenzado a votar democráticamente sobre si retomar o no las clases en el segundo semestre. Elegir democráticamente implica saber quiénes tienen derecho a pronunciarse—el padrón—y determinar fehacientemente quiénes se pronuncian en una u otra opción—. Implica asimismo, que la votación garantizada por veedores imparciales, escrutada rigurosamente sea validada  por el acatamiento que  los perdedores hagan del resultado.
Seguramente los partidarios de continuar los paros van a resistirse tratando de imponer su evidente minoría, pero a la postre, la rosa de deshojará y la nieve terminará por ser agua que vuelve a los cursos normales. Napoleón, como último recurso envió a la batalla a la Guardia Imperial, el General Lee ordenó la carga  de Pickett y el General Barboza dispuso una retirada ordenada de las tropas gobiernistas. De nada sirvió, las batallas se perdieron igual.
La única posibilidad de salvación del conflicto es que el Gobierno cometa más torpezas, el Presidente tenga otra salida desafortunada o la niña Cariola resulte más bonita y manipuladora que la Camila.

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