domingo, 23 de octubre de 2011

UN GOLPE LENTO

Estamos viviendo un golpe de estado lento y anunciado. Es cierto que habitualmente los golpes de estado son súbitos e imprevistos, pero este, en particular, se ha ido haciendo pausadamente y con aviso.  Para que nos entendamos se define como golpe de estado a  la toma del poder  por parte de una facción o grupo,  que subvirtiendo el orden social y sobrepasando la  institucionalidad establecida y subvirtiendo el orden cívico, derriba al poder constituido de manera violenta substituyéndolo,  dada su incapacidad de anticipar, reaccionar o resistir. Esto, naturalmente, referido al hecho mismo y no a las razones de fondo que lo motivan.


Veamos: ¿Ha tenido el Gobierno la capacidad de anticipar los conflictos que se le venían encima? No la ha tenido y transmite la sensación de haber sido sorprendido. ¿Ha reaccionado adecuada y oportunamente ante los hechos acaecidos en los últimos meses?  No ha reaccionado adecuadamente ni a tiempo y no ha manejado bien las situaciones. ¿Ha resistido las presiones que se ha suscitado desde los diversos sectores sociales y políticos? No las ha sabido articular ni manejar ni táctica ni estratégicamente.
 Por otra parte y más allá del problema que marcó el punto de partida de todo este proceso, esto es,  la calidad y costo de la educación en Chile ¿Los actores del movimiento estudiantil no están procurando subvertir el orden social en lo que sea posible, con marchas, manifestaciones y ahora, con tomas en el Congreso? ¿No están sobrepasando claramente la institucionalidad al tratar de imponer  formas plebiscitarias no  contempladas por la ley o reformas tributarias enredadas con las discusiones presupuestarias?¿ No están subvirtiendo el orden cívico, rompiendo la convivencia social y atentando contra la autoridad democráticamente establecida?
Lo que ocurrió en el antiguo Congreso el jueves pasado y la reacción del Presidente del Senado nos están dando la pauta de cómo va el desarrollo de este golpe de estado lento que comento. Observando el descontrol de los manifestantes en la sala invadida, viendo la cara de los representantes de todos los sectores reunidos ante la toma, tomando nota de la actitud y justificaciones del Senador Presidente de la Sala y ante  la reacción del Ministro, uno pierde las esperanzas.
No creo adecuado que el Diputado Montes se limitase a cerrar la sesión sin otro proceder; no digo que hubiese sido necesario que el Ministro se  hubiese inmolado ante los hechos saliendo al paso de los manifestantes; tampoco que hubiese corrido demasiados riesgos llegando al pugilato vil…Pero habría esperado alguna mínima hidalgía. No tendríamos 21 de mayo si Prat  no hubiese arengado a su tripulación y saltado luego al abordaje y tampoco habríamos transformado esa derrota en un triunfo moral.
¡Eso es lo que está faltando! Con decir que  creo que hasta el ex Presidente Lagos, en una circunstancia similar, hubiese demostrado mayor dignidad y autorrespeto.

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