Veamos: ¿Ha tenido el Gobierno la capacidad de anticipar los conflictos que se le venían encima? No la ha tenido y transmite la sensación de haber sido sorprendido. ¿Ha reaccionado adecuada y oportunamente ante los hechos acaecidos en los últimos meses? No ha reaccionado adecuadamente ni a tiempo y no ha manejado bien las situaciones. ¿Ha resistido las presiones que se ha suscitado desde los diversos sectores sociales y políticos? No las ha sabido articular ni manejar ni táctica ni estratégicamente.
Por otra parte y más allá del problema que marcó el punto de partida de todo este proceso, esto es, la calidad y costo de la educación en Chile ¿Los actores del movimiento estudiantil no están procurando subvertir el orden social en lo que sea posible, con marchas, manifestaciones y ahora, con tomas en el Congreso? ¿No están sobrepasando claramente la institucionalidad al tratar de imponer formas plebiscitarias no contempladas por la ley o reformas tributarias enredadas con las discusiones presupuestarias?¿ No están subvirtiendo el orden cívico, rompiendo la convivencia social y atentando contra la autoridad democráticamente establecida?
Lo que ocurrió en el antiguo Congreso el jueves pasado y la reacción del Presidente del Senado nos están dando la pauta de cómo va el desarrollo de este golpe de estado lento que comento. Observando el descontrol de los manifestantes en la sala invadida, viendo la cara de los representantes de todos los sectores reunidos ante la toma, tomando nota de la actitud y justificaciones del Senador Presidente de la Sala y ante la reacción del Ministro, uno pierde las esperanzas.
No creo adecuado que el Diputado Montes se limitase a cerrar la sesión sin otro proceder; no digo que hubiese sido necesario que el Ministro se hubiese inmolado ante los hechos saliendo al paso de los manifestantes; tampoco que hubiese corrido demasiados riesgos llegando al pugilato vil…Pero habría esperado alguna mínima hidalgía. No tendríamos 21 de mayo si Prat no hubiese arengado a su tripulación y saltado luego al abordaje y tampoco habríamos transformado esa derrota en un triunfo moral.
¡Eso es lo que está faltando! Con decir que creo que hasta el ex Presidente Lagos, en una circunstancia similar, hubiese demostrado mayor dignidad y autorrespeto.
Hay un dicho: “Lento pero seguro”.
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