martes, 13 de septiembre de 2011

PACTOS CON EL DIABLO



El otro día utilicé mi tarjeta de crédito para hacer una compra en el extranjero y oportunamente me llegó el cobro expresado en pesos, indicando el total adeudado y la suma mínima a pagar, al mismo tiempo que el detalle de la tasa de interés del período siguiente y la comisión por uso mensual. Como debía casi $100.000, el pago mínimo era menos de $ 5.000, la tasa  2.01 % y la comisión mensual $ 1.975, hice algunos cálculos, a saber: (100.000-5000)x1.0201= casi 97.000+1975=$ 98.975, lo que me asegura pagar casi eternamente si me limito a esa suma mínima permitida… y eso, si no vuelvo a comprar, cosa difícil, porque se me abrió el apetito ante la seguridad del proceso y la rapidez conque llegó mi pedido, incluso antes de pagar. Es decir, fui transformado en un deudor potencial infinito (DPI) en favor de los dueños de mi tarjeta de crédito.
Me parece que ahí reside el problema de la torpe aplicación del modelo y ahí también, se enmascara el problema del lucro que tanto nos ha confundido desde que los estudiantes en paro instalaron la idea como consigna fundamental—el meme esencial—de su movimiento. El mismo mecanismo DPI subyace en el caso de La Polar, acecha en las ofertas facilistas del retail y está enredado en el asunto de los créditos para financiar la educación: el verdadero negocio no es vender ni intermediar, sino crear deudores, miles de deudores, llevándolos ojalá,  a cancela sus cuotas mínimas para asegurarlos como deudores para siempre. No puedo evitar pensar que la cosa equivale casi a uno de esos pactos con el diablo en que el maldito entregaba un beneficio y uno le endosaba el alma sin leer la letra chica.

1 comentario:

  1. Por eso es mejor ahorrar y comprar al contado, te lo digo yo que soy comerciante. Un día de estos escribiré en mi blog sobre el verdadero gran negocio de las tarjetas de las multitiendas.

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