domingo, 18 de septiembre de 2011

EL GRAN CAMBIO:


De vez en cuando me pregunto sobre qué es lo que nos une hoy por hoy  como chilenos. Memoria colectiva, dirán los aficionados a la sociología; cultura e historia común, opinarán los humanistas; el imperio de una lengua, aducirán los filólogos; el mandato de la Constitución y la ley, afirmarán los legistas; un territorio y un paisaje postularán geógrafos y poetas; un modelo mental dirán los psicólogos; la explotación de las trasnacionales y el capital dirán los estudiantes en paro….En fin.
Humildemente pienso  que lo que nos constituye como nación es un conjunto más o menos variado y compartido de pequeñas nociones, partículas de entendimiento, recuerdos difusos de experiencias vividas y no vividas, mitos compartidos a medias, iconografías aprendidas desde muy niños, olores, sabores, sonidos e imágenes. Diríamos con Dawkins, “memes”  relativos a la chilenidad,  siempre cambiantes, siempre en evolución, con un poder sorprendente de fijar cursos hereditarios parecidos a los del ADN y tan frágiles pero tan resistentes como él.
Lo que nos hace chilenos hoy no es lo mismo que nos hacía chilenos hace cincuenta años, pero funciona de la misma manera. Ya no es O’Higgins, ya no es Prat ni los heroicos araucanos, como era en mi niñez, pero tiene parecido poder unificador. No son los contenidos, son los mecanismos.
Todo está cambiando, porque tal vez la Patria todavía sea la bandera (aunque ahora hagan servilletas de coctel con sus colores, como me tocó el otro día); tal vez sea  la solidaridad que se despierta en la adversidad; o el sentimiento de ser especiales que nos han estado construyendo en 200 años de republicanismo. La verdad es que no importa mucho, siempre que  sigan siendo nociones compartidas por el colectivo y funcionen.  El problema, el peligro que encierra el gran cambio en que vivimos, es que el sentimiento de pertenecer o ser parte funcional de algo se nos extinga o mute. Algo de eso se ha visto en los dos o tres últimos años y sobre todo recientemente, sobre todo pensando en lo que alimenta  los desbordes en el comportamiento social.

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