miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿MEDIOS COMPROMETIDOS?


Escucho un par de radios por la mañana  y veo varios canales de televisión, sobre todo en horarios de noticias y  programas de opinión. Ya no me llaman la atención  las posturas de la mayor parte de sus comunicadores o comentaristas estrellas, porque he descubierto sus apegos y tendencias y puedo descubrir las verdaderas intenciones que subyacen  en sus aparentes objetividades. Desde luego, todavía  me sorprende un par de ellos, que parecen profesar una verdadera neutralidad objetiva e informada. Pero son la excepción.
Tengo suficiente edad como para recordar, de la época de oro de la radiotelefonía, a periodistas verdaderamente equilibrados, cuyos comentarios eran garantía de información sin sesgo y de opiniones realmente informativas. Curiosamente, no eran periodistas formales, es decir, titulados en Escuelas de Periodismo, sino reconocidos por su colegio, en virtud de su experiencia y peso profesional. Los comparo con la mayor parte de los jovencitos y jovencitas que leen noticias, reportean o hacen notas y no puedo menos que lamentar el escaso profesionalismo que se exhibe hoy.
En general, en los medios  se informa y se comenta sin mucha medida, sin el menor cuidado por evitar sesgar la noticia, incluso sin precisión ni exactitud  en las citas. No es lícito citar trastrocando términos y substituyendo palabras, ni menos forzar alcances o crear implicaciones. Revela un desconocimiento total del alcance moral que tiene la actividad informativa y del carácter del juego político, cuestiones que, uno supone, les tendrían que haber enseñado en sus escuelas. 
Nuestra sociedad no toma opciones  en función de convicciones o verdades sino sólo por  percepciones más o menos viscerales y tincadas. ¡Nada menos democrático! Por eso es que es tan importante el rol de los medios de información.
Con el poder que estos tienen, con la penetración que consiguen hacer  las caras de la noticia y con el crecimiento exponencial que confieren al rumor  los medios electrónicos, nuestra sociedad está en peligro de sufrir la manipulación que experimentaban los personajes de Orwell en 1984. El Ministerio de la Verdad podría estarse configurando entre nosotros.

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