lunes, 26 de septiembre de 2011

¿ESTADO DE DERECHO?

A uno puede gustarle o no el Alcalde Labbé o parecerle bien o no lo que hizo el viernes 23 con sus anuncios tras la retoma del Liceo Lastarria. Cada uno con su opinión. Pero lo que no se  puede obviar es su argumento relativo a la mantención del estado de derecho.
El estado de derecho es, dicho en simple, aquella circunstancia política en que los poderes públicos garantizan con su organización y sus herramientas constitucionales los derechos ciudadanos, de manera que no se alteren o limiten las garantías democráticas, las libertades o las oportunidades. A contrario censo, la ruptura del estado de derecho se produce cuando dichas garantías, libertades u oportunidades se vulneran por la acción discrecional de actores políticos, sociales o económicos, sin que el Estado y el Gobierno apliquen medidas correctivas.
Lo que Labbé ha planteado explícita e implícitamente, es que en todos estos trastornos generados por los paros estudiantiles se ha afectado el estado de derecho, sin que el Estado, representado por el Gobierno, haya actuado suficientemente para garantizar su recuperación. Las tomas de colegios y universidades, los desórdenes callejeros infiltrados en las marchas y los saqueos serían, según insinuaron sus palabras, vulneraciones del estado de derecho que  estarían siendo toleradas por no haberse tomado oportunamente las medidas correctivas del caso. Se estaría generando una situación de desorden tal, que bastaría un apagón eléctrico para que se produjeran fenómenos incontrolables de disociación social, como ocurrió en el caso del supermercado de Quilicura. Ha ocurrido antes en el caso del terremoto de 2010 y más recientemente con la demora de buses del Transantiago. Podría volver a ocurrir con cualquier causal suficiente
El fenómeno tiene que ver, sin duda, con la sensación generalizada que tenemos de vivir en una realidad cuya seguridad es precaria, cuestión que lleva a percibir que el Gobierno, la Justicia, las policías, etc. no cumplen adecuadamente su rol.  La gente tiene el temor de ser asaltada, de ser defraudada, de ser engañada, de ser explotada, sea por delincuentes callejeros, por los sistemas financieros, por las instituciones públicas y privadas y por el modelo en su conjunto. La gente se siente en la indefensión, de manera que cuando tiene la oportunidad reacciona en lo que se ha denominado eufemísticamente “movimiento sociales”.
El problema es, que cuando el Estado y el Gobierno no controlan tales reacciones, estamos en revolución. Y a propósito, no olvidemos que la revolución de 1891 se produjo  porque el parlamento rechazó la Ley de Presupuesto propuesta por Balmaceda, es decir, lo que el Presidente del Senado señor Girardi amenazó con hacer, hace sólo unos días atrás.

1 comentario:

  1. Jagarcia. Este estado de incertidumbre, es una de las fases del marxismo para llegar al poder. No lo digo yo, lo dicen ellos mismos. Estamos pasando del estado de derecho al “estado de izquierdo”.

    ResponderEliminar