miércoles, 30 de mayo de 2012

¿27 F..ELIZ O 27 F..ATAL?

¿En qué irá a ir a parar el asunto del 27 F?  ¿Irá a ser feliz o fatal para el gobierno? ¿Será feliz o fatal para la ex presidenta? ¿Es importante el video famoso? ¿Producirá algún beneficio todo este embrollo? ¿Qué es lo que verdaderamente se puede sacar en claro de todo el asunto?

Yo dijera, aún antes de que haya conclusiones sobre lo obrado el 27 F, sean estas de la Comisión  Investigadora de la Cámara, sean de la Justicia, que es posible establecer algunos puntos claros para saber quién gana la carrera  de la incompetencia, a saber:

  1. Todos los actores oficiales involucrados fueron unos completos ineptos: desde luego y en primer término el Gobierno, con la ex Presidenta a la cabeza con su asesora Jupi al lado, vestida de azul, todo esto de rebote por ir a meterse a la Onemi; disputándole  la punta y corriendo por los palos el Subsecretario del Interior, autoridad que no tomó decisiones claras ni correctas,  que le tocó estar en la primera línea reemplazando al Ministro Pérez Yoma, ausente por alguna razón, que no apareció ni siquiera por teléfono; menos de una cabeza atrás la Directora de Onemi, completamente sobrepasada técnica y psicológicamente por el evento; en el pelotón los del Shoa (manga de incompetentes que ni siquiera saben inglés básico), los del Instituto Sismológico de la Universidad de Chile, que inicialmente equivocaron el epicentro del terremoto, el ex Ministro Vidal, que nadie sabe bien que monos pintaba allí y varios más en las regiones corriendo carreras propias. Un ejemplo sabroso es el del Intendente de la VIII Región  señor Tohá y el Almirante de la III Zona señor Maquiavelo, disputándose la autoría del error al declarar que no habría tsunami en Talcahuano mientras el mar se llevaba a Dichato.
  2. Queda en evidencia que la política  reinante en materia de eventos catastróficos era  minimizarlos en lo que fuese posible o no informar claramente sus alcances y efectos, dizque para evitar pánico, pero en verdad, para no correr riesgos políticos. Dios nos libre que esa política siga vigente, porque en una de esas vamos a la guerra y lo averiguamos recién por Internet.
  3. Los posteriores eventos—los saqueos, asaltos, robos, vandalismo y desorden social—fueron consecuencia de la misma incompetencia gubernamental. El primer término,  de quien Ud. sabe, que por sus trancas con el pasado  no quería ver militares en las calles, cuando se supone que si fue Ministra de Defensa debía saber que eran las fuerzas armadas las únicas que en un evento de tal naturaleza podían garantizar el orden público; el segundo término, del Ejército, que por sus pulsiones y sentimientos de culpa había modificado poco antes la plantilla de regimientos y su distribución geográfica. Ese cambio determinó que, por lo menos de Concepción al sur no hubiese personal suficiente para resguardar la calle, por lo que hubo que esperar traslados mientras el pillaje se desataba. Indudablemente el Ejército ya no es lo que era, si hasta asaltos sufre en sus dependencias.
  4. La última conclusión es que el único competente esa noche terrible fue el funcionario que grabó el video, documento fílmico que nos ha permitido darnos cuenta de la  estatura de quienes estaban a cargo de la seguridad pública. Cabe comentar, a la vista del video,  que los responsables fueron todavía más ineptos: a ninguno, ni siquiera a la Jupi que se paseaba recomendando no decir cosas terribles, se le ocurrió que era políticamente prudente hacer desaparecer ese video, la cámara, el operario y cualquier testigo inocente. Hacerlo les habría evitado montones de problemas por aquello de que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

En cualquier caso, parece que  felicidad y fatalidad aún están por repartirse

lunes, 28 de mayo de 2012

DON PATRICIO MÁS SABE POR VIEJO:

Parece que veo a don Patricio poniéndose una corbata frente a una ventana  en la vieja casa de Arturo Andraka, allá en Santa Cruz, poco antes o poco después de su matrimonio con la señora Leonor, en 1948. Por alguna razón que no recuerdo ellos  estaban alojados  en la casa de don Arturo, de visita en el pueblo  y esa tarde había una fiesta a la que mis padres estaban invitados. Como nuestra casa estaba cerca, yo los había acompañado y tuve oportunidad de conocerlo.

“Este señor, me explicó mi  padre medio en serio y medio en broma presentándomelo ceremoniosamente, es un profesor destacado de mi escuela de leyes y   miembro importante  de la Falange Nacional y  por ende, enemigo nuestro”. Aclaro que mi padre era radical y varias cosas más y que don Patricio era falangista, muy católico y   por esas varias cosas más, su polo opuesto. Alwyn se rió, me dio la mano y me aconsejó que no le creyera mucho. Me impresionó su apostura y la sonrisa amistosa. Más tarde mi padre me dijo que ese señor era un tipo con mucho futuro político que seguramente iba a llegar muy  lejos y muy luego. No podía imaginarse cuanto se iba a demorar en ese llegar lejos y qué tendría que pasar para que lo lograra.

A lo largo de la vida nos lo encontramos muchas veces más, porque don Patricio vivía cerca de mi casa santiaguina y todos  éramos aficionados a pasear a pie por el barrio. Con mi padre, cada uno en su estilo,  mantuvieron siempre deferencia y muchas veces desarrollaron un ping pong verbal y algunas partidas del otro.

Tal vez por eso, es que me pareció tan interesante la entrevista concedida a “El País” que tanto se ha comentado. Interesante por lo que dijo por la circunstancia en que lo dijo. Recuerdo que en su vejez y cerca de su muerte, mi padre abandonó ciertos resguardos y prudencias y redactó unas memorias en las que dijo cosas que nunca se habría atrevido a decir siendo más joven. “Más sabe el diablo por viejo—decía—y más se atreve a hablar”. Creo que a don Patricio le está pasando algo parecido y, con sus 93 o 94 años, esta decidiendo decir cuantos pares son tres moscas.

Va a ser interesante que publique esas memorias en las que, se dice, trabaja desde hace tantos años.

sábado, 26 de mayo de 2012

LA LÓGICA DE LOS CORALES Y LA POLÍTICA DE DESARROLLO URBANO


Por estos días se ha puesto en funcionamiento una Comisión de Expertos que tiene el cometido de sentar las bases de una nueva Política Nacional  de Desarrollo Urbano que cubra la brecha que se ha generado en el manejo de las ciudades a partir de 1985, cuando se dictó la última normativa. En ese  año se realizaron los esfuerzos en ese sentido con la dictación de una Política  Nacional De Desarrollo Urbano que fue derogada mediante un Decreto del año 2000 por  el Gobierno de Ricardo Lagos. Se trata de un asunto urgente, porque desde ese momento se ha venido  generando una ilógica en el desarrollo de las ciudades por la combinatoria de la inoperancia del viejo modelo de los Planes Reguladores—estáticos y poco flexibles, manipulables y poco respetados—  y el desarrollo de los  apetitos especulativos de los agentes inmobiliarios, todo ello en el marco de  la irracionalidad de los entes públicos y privados.

Se trata de una enfermedad urbana sobre la que se tiene que diagnosticar profunda y detenidamente para evitar que el tratamiento termine por matar al enfermo.

Los arrecifes coralinos tropicales, especialmente en los atolones del Pacífico Sur, son hábitats delicados e inestables, principalmente porque el nicho ecológico en que se desarrollan está lleno de estrecheces y limitaciones: por una parte los arrecifes en los que pueden medrar tienen espacios limitados—no en vano son los restos de calderas volcánicas o bordes de cráteres extinguidos—de modo que los corales deben maximizar como pueden la superficie de espacio disponible; por otra parte se trata de zonas oceánicas muy profundas donde las rocas situadas a las profundidades adecuadas  para el desarrollo de los pólipos son escasas;  por último la banda de temperatura de las aguas en que esos organismos pueden habitar, es bastante estrecha. Como resultado, los corales desarrollan una serie de estrategias más o menos exitosas compensando los inconvenientes y manejando bien los problemas del crecimiento de las poblaciones: desarrollan densidades extremas, crecen sobre los restos de sus predecesores, forman estructuras en altura con la forma de columnas huecas que mejoran la gestión de las corrientes y se organizan en estratos que parecen árboles que no hacen sombra a los corales que dejan debajo y consiguen el mismo efecto.

Son conglomerados que guardan cierta semejanza con las grandes ciudades llenas de casas y edificios, hasta el extremo que muchos arquitectos utopistas utilizan el ejemplo de los corales para justificar el hecho que las aglomeraciones urbanas densas y concentradas no sólo son posibles sino inevitables. Incluso serían ideales en la medida en que  pudieran solucionar el problema que la naturaleza  ha resuelto en el caso de las aglomeraciones de  corales : los pólipos no necesitan, digamos,  moverse de su escritorio, porque el mar les trae el alimento hasta la misma puerta. El sistema se autoregula, porque si los corales superan cierta densidad y al hacerlo alteran la física de las corrientes, el alimento deja de llegar y el arrecife muere.

Enfrentados al crecimiento urbano desmesurado, tal vez podríamos aprender de los corales. Deberíamos abocarnos diseñar normas que impidiese que los  enormes edificios y los centros comerciales desmesurados alterasen  las buenas corrientes del ambiente social y la física de la adecuada convivencia y por el contrario las mejorasen.  Y deberíamos  contar con sistemas de trabajo, con sistemas de servicios y con equipamientos que redujesen efectivamente las necesidades de movimiento y transporte. ¿Estructuras urbanas policéntricas estructuradas por espacios verdes? ¿Vías estratificadas y especializadas  capaces de seleccionar tipos de tránsito, velocidades y destinos? ¿Manejo de las brisas locales? ¿Control de la humedad y las corrientes de convección? ¿Trabajo a distancia por la red? ¿Centros educacionales locales de calidad garantizada que eviten generar viajes estudiantiles?

No le envidio el trabajo a los expertos que, casi se puede apostar, se equivocarán. 

jueves, 24 de mayo de 2012

MALAS IMÁGENES:

En los comics para niños de hace algunos años,  los tahures siempre aparecían personificados por zorros, los detectives por sabuesos, los recaudadores de impuestos por buitres y los banqueros y millonarios por cerdos. Cerdos vestidos de frac, con colero y bastón, pero cerdos al fin. Inevitablemente la imagen penetraba el cerebro de los niños, que terminaban teniendo mala idea de los zorros, cierta admiración por los sabuesos, repulsión por los buitres y francas malas vibras con los banqueros y millonarios. Por lo menos a mi me ocurrió así, de manera que subliminalmente tiendo a pensar en buitres cuando llega el momento de los impuestos y en  chanchos cuando  de préstamos e intereses se trata.

También de mi edad infantil proviene la mala idea que tengo de los políticos—sobre todo los diputados—y de los jueces. Respecto de los segundos, un compañero de estudios de mi padre en Leyes—él se tituló cuando yo tenía siete años—flojo , desidioso, de mala índole y bastante deshonesto (copiaba y plagiaba y casi lo pillan en su memoria), ingresó  al poder judicial, donde hizo larga carrera. También era Juez un tío carnal, temido por sus arbitrariedades y mal genio y por su carácter vengativo. Indudablemente mi percepción era derivada y de oídas, pero  no por eso era menos potente y en verdad, nada de lo que he podido ver después en mi larga vida en materia de la judicatura, ha cambiado mi percepción. Cuando pensaba estar equivocado vino el Juez Guzmán con su invento del secuestro permanente e impidió mi redención.

De la época de mi pre adolescencia viene mi repulsión por los políticos. La personalizo en un  correligionario de mi padre, que por obscuras artes llegó a ser diputado en el viejo congreso. Por alguna razón--seguramente el pequeño mundo de la provincia hizo que tuviéramos relación con él—tuve oportunidad de verlo y escucharlo en el juego de los acarreos, los sobres brujos y el cohecho, del mismo modo que en las añagazas para perjudicar a contrarios y partidarios por igual. Tengo grabada una pregunta que hizo bajo un parrón veraniego con un vaso de tinto en mano cuando se hablaba de tácticas y estrategias electorales…”¿Y si corremos la voz que es marica?”. Yo que jugaba en el maicillo del suelo con un camioncito de madera entendí perfectamente que se trataba de construir una mentira. Algo así como la idea esta de la “letra chica” que se le cuelga ahora  a cualquier iniciativa que se quiera vulnerar.

Posiblemente es por todo lo explicado, que cuando supe los de los quinientos mil chanchos  generando malos olores  en Freirina, pensé automáticamente en trasladar el Congreso a esa localidad.

martes, 22 de mayo de 2012

EL DISCURSO DEL REY

Evidentemente hay ciertos discursos que son más importantes para quienes los pronuncian, que para quienes los escuchan. En la premiada película cuyo nombre he apropiado en este blog, Jorge VI, tímido y tartamudo, logra superar con éxito el trance de hablar  por radio sin tartamudear en su condición de Rey recientemente coronado y conquista el respeto de su pueblo que lo escucha más preocupado de la forma que del contenido. Y  conquista, también, su propia autoestima.

El discurso presidencial del día 21 de mayo recién pasado tuvo cierta semejanza con el discurso del Rey. Aunque su contenido era trascendente, importó más su forma que contrastó en el tono y  el alcance con los discursos de años anteriores. No fue el mensaje de un político avasallador, sino el informe medido y tranquilo de un administrador  responsable. ¡Toda una novedad! Y así como a Jorge VI le debe haber costado enormemente hablar con tranquilidad y aplomo, al Presidente le tiene que haber sido difícil mostrarse humilde y medido.

Va ser muy interesante observar cuál va a ser el alcance del discurso del Rey. Descolocó a los medios y a los contrarios al Gobierno y sospecho, también, a buena parte de sus partidarios. Dichos alcances se notaron incluso durante la lectura del mensaje en la timidez conque los  opositores levantaron sus carteles de protesta, en la preocupación que mostraron las caras de dos o tres de los  próceres concertacionitas en el momento de no aplaudir e incluso en el disimulo conque un par de imprudentes manipularon sus celulares. Esos efectos se multiplicaron luego de terminada la sesión del Congreso Pleno en los comentarios de los entendidos, en los artículos en la prensa y en las conversaciones de los ciudadanos.

Está por verse, pero así como la popularidad de Bachelet, súbita e inexplicada, se dio por una conjunción de circunstancias más o menos fortuitas que rompieron en 2008 una tendencia desfavorable revirtiéndola, en el caso de Piñera podrían influir esta serie de imponderables de difícil detalle para cambiar su imagen en 2012, sino espectacularmente, por lo menos deteniendo la rodada.

Un elemento notable del discurso fue su petición de perdón, su disculpa por los errores cometidos, que repitió al principio y el final del mensaje. Rompió con ello todos los esquemas y dejó sin piso a una serie de detractores que la veían fácil. Pedir perdón no es nada de sencillo. Pocos lo han hecho, pocas veces lo hemos visto  y debe haber sido muy complicado para un hombre como el Presidente. Su actitud lo honra y no hay motivos para pensar que no sea una petición sincera. Otro Rey tuvo que pedir perdón hace poco y fue evidente que estaba haciendo un esfuerzo supremo.

Tal vez la ex Presidenta  tenga pendiente pedir perdón, no tanto por las equivocaciones de la madrugada del terremoto, que podrían entenderse como resultados del desconcierto reinante, cuanto por la indecisiones que generaron los episodios de pillaje y desorden que lo siguieron, que sólo pueden entenderse como resultado de una pulsión personal. Veremos  qué pasa con eso. Y ojalá que se resista a la idea, porque si pide disculpas, nadie le gana.

domingo, 20 de mayo de 2012

NO ES LA POPULARIDAD, ESTÚPIDO:

El problema de fondo, aquel en contra del cual hay que enfocar la inteligencia, ese en virtud del cual hay que tener muy a la vista  los tiempos y los ritmos, no es la popularidad del gobierno sino los designios de largo plazo de la izquierda, la estructura que pretende se construya  en este país para facilitarle perpetuarse en el poder una vez que lo recupere. La baja popularidad de Piñera es sólo un síntoma colateral de la cuestión. El gobierno podría ser popular sin por eso reducir el problema.  Incluso—como dice tan y tan repetidamente Hermógenes Pérez de Arce—la Alianza podría tratar de bajar la presión social para recuperar su imagen y seguir, al mismo tiempo, coadyuvando al designio izquierdista que es, de hecho, lo que está haciendo.

La democracia es un medio para las izquierdas, de ninguna manera un fin. Lo que pretenden es utilizar el libre juego democrático para conseguir su objetivo capital. Este es, que el Estado sea cada vez más influyente, cada vez más controlador, ojalá accionista principal de cualquier iniciativa, porque en esa situación, el control político que pueden desarrollar, incluso siendo minoría, sería inmenso, imparable, definitivo y seguramente final. Final en sentido figurado es claro, porque cuando a las izquierdas se les acaba el dinero de los demás—como decía Margaret Tatcher—pierden el poder. Pero eso se daría luego de la ruina y pasados  muchos años.

Los dirigentes estudiantiles, de extrema izquierda e intensamente politizados, han demostrado fehacientemente el punto. Rápidamente pasaron de las reivindicaciones  que verdaderamente podían beneficiar a sus representados a planteamientos fuertemente ideologizados orientados en la dirección comentada: educación pública, salud pública, eliminación del lucro, fuerte aumento de los tributos a las empresas y quintiles superiores de las personas, nacionalizaciones, chilenizaciones, negociación colectiva, mayores controles y regulaciones…Elija usted. Todas propuestas que aunque algo trasnochadas,  apuntan al logro del control que he comentado.

Los partidos de la Concertación, por su parte, han aportado su cuota golpeando el pandero, con el doble propósito de perjudicar aún más la imagen del Gobierno y en el caso de los partidos más extremos,  llevar agua a su molino. En eso, la Democracia Cristiana ha comenzado a tener problemas de conciencia y de doctrina, pero no lo suficientemente fuertes. Además, está fuertemente infiltrada por políticos extremos y por tontos de capirote.

Y el tiempo juega a favor de los extremos, porque es claro que cuatro años no alcanzan—como se está viendo—para marcar un derrotero, para consolidar una obra, para reorientar un rumbo. Lagos lo vio lúcidamente en el momento de la reforma de la extensión del período presidencial. Supuso que en 1965 iba a ganar la derecha—no se imaginó el fenómeno Bachelet—y pensó que una presidencia corta le impediría hacer obra. Se equivocó entonces, porque ganó la candidata oficialista que se perjudicó con un gobierno corto. Sin embargo ahora acierta y Piñera tampoco va a alcanzar a consolidar su visión en beneficio del país. Sí va a ayudar a consolidar lo que le conviene a la izquierda.

viernes, 18 de mayo de 2012

¿POR QUÉ TUVO QUE IR A METERSE?

Está que hierve la polémica por el video de la ex Presidenta en la Onemi la madrugada del terremoto del 27 F. La oposición rasga vestiduras, el Gobierno se soba las manos, hay advertencias de manifestaciones en el Congreso Pleno el día 21 cuando Piñera lea el mensaje e incluso, la amenaza de la Concertación de no asistir a esa solemne sesión, cumbre de la expresión republicana. El tema se ha constituido en todo un banquete para los comentaristas, los medios e incluso los lenguaraces de café. ¡Qué la oposición ha sobreactuado! ¡Que el Gobierno ha sido imprudente! ¡Que el video ya era conocido desde hace como un año, dice Chaguán! ¡Que lo nuevo es  lo de la radio que anuncia en segundo plano  el tsunami en Juan Fernández mientras la Presidenta desmiente su posible ocurrencia!  Y sigue contando.

La pregunta que cabe formular es ¿Qué tenía que hacer la Presidenta en la Onemi esa mañana? ¿Era su lugar o le complicaba la vida a los responsables de las decisiones? ¿Tenía que ir con la Jupi para que le dijera al oído que no hablara de tsunami y para que la señora Fernández estuviese más preocupada de ella que de la situación? ¿Su puesto no era en La Moneda, al frente del Gobierno?

Entiendo que la ex Presidenta fuera a la Onemi, pero debió hacer sólo una  corta visita. Pasarse allí varias horas  sin mayor provecho—como  lo hizo—fue tan inútil como condicionar sus decisiones a la demorada salida en helicóptero para ver con sus propios ojos el desastre. Mucho más útil hubiese sido que hubiese tomado rápidamente la decisión de entregar el control público a las fuerzas armadas para evitar, en lo que fuese posible, desórdenes y pillajes que se facilitaron por su actitud indecisa y se agravaron por la dilatación también inútil de la decisión que de todos modos tuvo que tomar. En el terremoto del 21 de mayo de 1960, que fue a las seis y media de la mañana, a las diez ya estaba el ejército en las calles de Concepción, la ciudad más afectada y no pasó nada. Y a las ocho de la mañana un avión a reacción de la fuerza aérea ya había sobrevolado la media docena de ciudades afectadas llevando a Santiago la noticia de lo ocurrido.

No me explico porqué no se ha perseguido la responsabilidad política  de la ex Presidenta en ese punto y se le da tanta importancia al famoso video. Hasta pienso que es una estrategia para rasguñarla pero sin herirla. Todo lo que ocurrió en una larga lista de ciudades con el desorden cívico y el consiguiente pillaje, es atribuible a su reticencia puramente personal a “sacar a los militares” para ejercer el control de la calle. En la Onemi, ella molestó y complicó pero no tuvo responsabilidad porque no estaba en la línea de mando; la decisión de poner a los militares  al frente del control público, sí era su atribución específica y la soslayó con unas consecuencias que hemos sufrido desde ese día, porque buena parte de las manifestaciones de diverso tipo que hemos tenido tienen su germen más oscuro en las horas de caos que su actitud indecisa generó.