sábado, 12 de mayo de 2012

COMPARTIR Y COMUNICAR

La esencia de la humanidad, lo que explica que el mono primitivo haya devenido en homo sapiens (hombre que sabe) y luego en homo sapien sapiens (hombre que sabe que sabe), es la asociación humana. El individuo aislado está condenado a su propia soledad intelectual, en tanto el grupo, goza de una inteligencia colectiva  mucho más potente y considerablemente más plástica y adaptable. Por más que las ideas geniales surjan del intelecto personal, el cambio y la innovación son producto de esa inteligencia compartida. Por toda la historia de la civilización nos encontramos con que las ideas de los  grandes creadores han surgido en medio de grupos estimulantes,  en momentos de cambio social, al amparo de descubrimientos realizados por otros y como acicate para la creatividad de  continuadores o contradictores.

Compartir las ideas—desde  el dibujo trazado en la arena por el hombre más primitivo para señalar un ruta o un lugar, a la palabra hablada o escrita y la ilustración iluminadora en el libro o la pantalla del computador, que explican una idea—ha sido el fundamento de la multiplicación exponencial del conocimiento y el logro del bienestar, especialmente en los últimos quinientos años. Comunicar, dar a entender, traer noticia, socializar contenidos, han estado en la base de desarrollo social, del avance de la ciencia y del avance de la civilización.

Compartir y comunicar no sólo son la base de la educación, sino el fundamento de todas las actividades de conocimiento, desde el arte a  la literatura, desde la ciencia a la técnica, desde la música a la poesía. Toda información  necesita  ser difundida y toda noticia comunicada, oportuna, verdadera y eficazmente. Es un asunto esencial y socialmente indispensable.

La sociedad moderna ha generado los órganos de difusión apropiados y éstos han evolucionado de acuerdo a la necesidad: primero las leyendas cantadas por los juglares, luego los textos escritos únicos leídos por lo letrados, seguidamente los periódicos  leídos por las elites ilustradas, luego los diarios leídos por la masa alfabetizada, para llegar a la radio y la televisión escuchadas y vistas por las mayorías, dando cuenta de las noticias, de los acontecimientos, de los hechos que merecen el conocimiento  público.

Ahora parece que hemos dado un paso más adelante: estamos conociendo de noticias ficticias fabricadas por quienes hasta hace poco tenían el deber de dar a conocer los sucesos reales. La pregunta que uno puede formula es: ¿Será que al lado de la realidad virtual que llena las pantallas de los computadores y las salas de cine, están apareciendo las noticias virtuales? El programa Contacto plantea el problema, que tiene matices éticos profundos y alcances sociales complicados.

jueves, 10 de mayo de 2012

NOS GUSTARIA UN REY

Después de mucho pensar en el problema de la popularidad de Piñera y de considerar detenidamente cuál es el fondo del malestar ciudadano con el Parlamento, la política y la Justicia, he llegado a una conclusión sorprendente: en el fondo los chilenos somos monárquicos y nos gustaría tener un Rey que reinara, pero sin gobernar, sin contaminarse con la contingencia. Un Rey que promulgara las leyes justas que todos esperamos, sin tener que sufrir vergüenza con la discusión enturbiada de intereses y plagada de martingalas y acuerdos espurios entre los partidos; un Rey que dictara una Justicia salomónica, ajena a  trampas y tinterilladas, rápida, efectiva, castigadora y transparente. Un Rey, en fin, que fuera nuestro dueño simbólico, protegiéndonos de todo mal.

Con Ricardo Lagos casi  tuvimos Rey, por lo menos dada su postura estatuaria de tribuno maduro poseedor de la verdad, dado su discurso autoritario de regulador de la moral, por su carácter dominante, por su genio ciertamente irascible como conviene a todo monarca y por su tono definitivo. Lo malo fue que Lagos insistió en gobernar personalmente, cosa imperdonable que complicó terriblemente las cosas y terminó por minar la veneración popular que todos esperábamos otorgarle.

Con la Bachelet, sin embargo,  lo conseguimos plenamente: tuvimos una Reina. Ella reinó plenamente sin gobernar ni un solo día—eso lo hicieron sus ministros y los partidos de la Concertación—comportándose  como una madre acogedora,  buena y generosa, tierna y amable, discreta y medida—aún en su trotecito hacia Fidel—aunque  diera un poco la sensación de estar levemente ausente o distraída como se la vio la madrugada del 27 F. Tal vez nos habría gustado un reinado más largo, de manera de verla transformarse en una abuelita encantadora.

Con Piñera la cosa cambió del cielo a la tierra, no sólo porque evidentemente el caballero no tiene hechuras, postura ni aire familiar  de Rey (basta con mirar al Negro), sino porque en vez de mantenerse en las alturas de su dignidad y aparecer sólo de vez en cuando, como corresponde a cualquier monarca que se precie, ha insistido porfiadamente en meterse en todo, en  mostrarse a cada momento, en hablar a cada rato y, en fin, en  hacer las cosas que cualquier mortal de origen plebeyo haría.

Pero todavía más, tal vez sin proponérselo pero sin poderlo evitar porque está en su naturaleza, Piñera ha cometido el pecado supremo: no ha advertido que a los chilenos no nos gusta tener dueño y él, por su calidad de empresario exitoso y hábil, es por esencia, poseedor.

martes, 8 de mayo de 2012

CUESTA ABAJO POR LAS ENCUESTAS:

Las posibilidades son dos y Ud. tiene para elegir: o la popularidad, confianza, apoyo, reconocimiento, etc., del gobierno de Piñera—digamos el mensaje— tienen  una tendencia a la baja sostenida que no se puede evitar por razones de largo detalle o la encuesta Adimark—digamos el mensajero—se  equivoca, sea en la metodología, sea en la muestra del universo. Habida cuenta que Roberto Méndez no es un opositor al Presidente, esta segunda opción es poco probable (aunque no imposible), de modo que no cabe sino pensar que el asunto no tiene remedio y que la poca llegada que don Sebastian tiene con el gran público es tan inexplicable como la enorme popularidad que doña Michelle tiene con él.

Tiene sentido, entonces, mi tesis que postula  que como los chilenos opinamos  visceralmente, no se nos puede exigir lógica ni menos, que nos orientemos ciegamente por las encuestas.

Las encuestas tienen varios problemas que resulta muy técnico analizar en profundidad, pero que no deben olvidarse. A la postre no son otra cosa que fotografías parciales (en sentido figurado, claro) de un momento de la corriente de opinión,  que no consultan a todo el universo, sino a una parte que se denomina “muestra representativa”. Como consultar  a todos los ciudadanos sería económica y operativamente imposible, les preguntamos generalmente al azar a algunos escogidos—la muestra—,  y proyectamos sus respuestas a la ciudadanía—el universo—. Por eso las encuestas siempre van a acusar algún sesgo,  aunque sus diseños y  metodologías intenten corregir  la desviación.

Dicho en simple, las encuestas  tienen problemas de oportunidad y  problemas de diseño. No me voy a meter en comentar los problemas de diseño porque también son de  nivel muy técnico, pero respecto de la oportunidad de las encuestas, algo se puede decir. Si se hace una encuesta  sobre un tema en el que el encuestado no tiene mucha información, la consulta puede resultar inoportuna y poco confiable sobre todo en este país, porque los resultados van a estar inevitablemente sesgados por la posibilidad que el consultado opine lo que se le ocurra, por temor a mostrar ignorancia. Si en cambio se hace una encuesta sobre un tema en que el consultado tiene mucha  información, sea por la opinión de otros, sea sobre  los resultados de encuestas anteriores o similares, existen grandes probabilidades de que las respuestas tengan un marcado sesgo hacia esas opiniones o esos resultados anteriores. Esto  porque a la gente le gusta demostrar conocimiento y ganar. Sienten  que demuestran ese conocimiento cuando se apropian de las opiniones ajenas y  se sienten ganadores cuando reafirman lo que saben es opinión general.

Me acuerdo de un huasito al que le pregunté una vez porque creía que existía el chupacabras. Me contestó que porque todos creían que existía el chupacabras. Eso me lleva a pensar que el tema resida en que tal vez las encuestas sobre el tema de la popularidad, la confianza, el respeto, en fin, por el Gobierno, el Parlamento y la Justicia, se estén realimentando, de la misma manera que, sobre todo en épocas de crisis, se realimentan las decisiones de inversión ante la situación del mercado.

domingo, 6 de mayo de 2012

FRANCIA HOY…¿CHILE MAÑANA?

Ha ganado Hollande y orgulloso, asegura que le  devolverá la esperanza a Francia. Promete, además,  que será el presidente de todos los franceses, que han elegido con él, la opción del cambio (¿No le suena eso?).  Los socialistas tienen así una segunda oportunidad después de la Mitterrand hace casi 25 años, precisamente en un momento complicado en que Europa está en una compleja crisis. Cabe preguntarse si los socialistas y sus aliados podrán enfrentar esa crisis. Porque la crisis europea  necesita para su solución unas herramientas que no le acomodan a la izquierda y puede ser que las medidas propuestas por el triunfador  la agraven arrastrando a Alemania. Está por verse.

La derecha ha perdido el gobierno con Sarkozy , a pesar de su carisma, a pesar de su bella esposa y seguramente y por lo menos en parte, por sus excentricidades, lujos y hasta excesos. Francia lo ha castigado por ser rico, por representar a una elite y por ser todo lo que montones de franceses no son ni podrán ser. ¿Le suena eso?

Al Gobierno del Presidente Piñera no le ha ido mal en este último mes. Es un cambio luego de varios meses fatales: por una parte la promesa de una reforma educacional más o menos  financiada, por otra la de una reforma tributaria que supone beneficios para la clase media (sin contar con la letra chica), la mejora en el empleo que más o menos se ha sostenido, la baja  convocatoria de la  CUT, el desconcierto de la Oposición y los desaciertos de sus figuras. Incluso baja la bencina, que no deja de ser. Claro que falta la encuesta Casen… Sin embargo, como bien sabemos, no irle mal hoy no significa que no le pueda ir mal mañana. Siempre puede aparecer un Bielsa por ahí. Un nuevo aumento de la pobreza extrema podría resultar equivalente.

La probabilidad que la oposición se haga con el gobierno el 2013 es realmente  muy elevada, no tanto por la mayor o menor habilidad política que los distintos actores  del mundillo del poder demuestren tener, sino por las pulsiones, mejor dicho las dinámicas somáticas que mueven los sentimientos sociales. Fueron ellas las que permitieron que un país izquierdizante como es Chile eligiera a un derechista de centro, empresario y multimillonario como Piñera, aún después del gobierno de Bachelet y a pesar de su inexplicable popularidad.

La psicología de la masa, está comenzando a reinar básicamente porque nuestra sociedad informada ya no es una elite seleccionada como lo era hace cuarenta años, sino  una muchedumbre pasional, del tipo de las barras bravas cuyos comportamientos se comienza a copiar. Podríamos suponer que algo parecido ha ocurrido en Francia y que lo mismo podría volver a  pasar en Chile.

viernes, 4 de mayo de 2012

¿MATAMOS A LA GALLINA O ESPERAMOS QUE PONGA LOS HUEVOS DE ORO?

Las posturas políticas  como las creencias religiosas, son una cuestión de fe. Se adquieren en la juventud—a  veces desde la niñez—, se heredan, se copian, se aprenden y una vez establecidas, nublan cualquier posibilidad de razonamiento objetivo. De la misma manera que las posturas extremas en materia de fe permiten que personas educadas crean que la tierra tiene sólo 6400 años de antigüedad y los dinosaurios son una entelequia, en términos políticos permiten que personas inteligentes crean que la Cuba de Fidel Castro es un paraíso democrático y que los cubanos viven regio. En la política y en la religión, pareciera, no habría pronósticos muy  auspiciosos, incluso si   pensamos desde las  posturas moderadas, que son las más, como lo estamos viendo aquí en Chile y lo vemos  en Europa.

La fe y la ideología son catalizadores parecidos que hacen que cualquier discusión racional se complique dando lugar a que en vez de apelar a principios convenientes que conduzcan a decisiones razonables,   a la postre se impongan   consignas ideologizadas  que conducen a decisiones discutibles.

¿Qué convendría hacer en la circunstancia presente? ¿Qué debería tener prioridad? ¿El crecimiento? ¿La justicia social? ¿La libertad personal? ¿La regulación económica  y social? Sin tanto dramatismo, los chilenos estamos enfrentando una disyuntiva parecida a la de los franceses, que están  por comprometer su destino y posiblemente el de buena parte de Europa eligiendo entre Holland y Sarkozy, que vienen a ser como la sartén y las brazas. ¿Desarrollaremos medidas populistas a costa de la posibilidad de alcanzar el bienestar futuro o persistiremos en dar el mejor uso posible a los recursos escasos en pro del desarrollo, aún a costa de sacrificios en el corto plazo?

La discusión que se da entre los que sostienen que se debe aumentar la tributación  para profundizar y acelerar la reforma educacional, de manera de asegurar el progreso social y económico   y los  que argumentan que un aumento exagerado de los impuestos conspira en contra de las oportunidades de  reinversión y por ende retrasa la posibilidad de avanzar con mayor rapidez hacia un mayor bienestar general futuro, se parece extraordinariamente al cuento del aldeano que dudaba entre matar a   la gallina de los huevos de oro o dejarla vivir. ¿Sacrificamos a la gallina para sacarle de una buena vez los huevos de oro en gestación o esperamos que  aquellos maduren y sean puestos uno a uno  mientras la gallina viva?

La lógica dice que  nuestra gallina de los huevos de oro son los niños pequeños, en los que se debe invertir para eliminar en lo que sea posible las diferencias de origen o de herencia permitiéndoles desarrollar en plenitud sus capacidades y no tanto los jóvenes,  que de alguna manera ya están fatalizados por su crianza,  procedencia, cultura,  influencias y ambiente. La  prudencia nos aconseja invertir ineligentemente distribuyendo los recursos entre unos y  otros, sin equivocarse ni ceder ante las presiones.

La pregunta es ¿Quién tiene políticamente la muñeca y la lucidez indispensable para conseguir el mejor equilibrio? Es importante definirlo luego, porque la gallina está en peligro.

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿CUÁNDO REBALSARÁ EL VASO?

La gota que rebalsa el vaso es una imagen literaria popular que alude a cuando un límite   se sobrepasa, una cuerda se corta, la paciencia  se agota, el aguante  falla y algo cambia de manera significativa. Mi madre siempre me advertía cuando yo estaba colmando el vaso y cuando eso ocurría, siempre cazaba algún coscacho volador, maternal, pero doloroso.

La figura me ha venido a la mente este Día del Trabajo, al ver a los encapuchados destruir locales privados y bienes públicos con entera impunidad, protegidos como están por el embozamiento y por la justicia que—eso hay que aceptarlo—sin  pruebas suficientes, no puede hacer más de lo que hace. Me lo recordó la declaración de un transeúnte captada por un notero, que decía que lo que quedaba por hacer era dispararles a los revoltosos y la de otro, que comentaba que habría que colgarlos en las esquinas  porque no eran ciudadanos sino bandidos.

La verdad es que llama la atención que alguien no lo haya hecho ya. Por eso hay que suponer que los chilenos o somos muy bien nacidos o muy temerosos de la ley. Los brasileros, más tropicales y pasionales, no se demoraron mucho en hacerlo, cuando hace algunos años aparecieron escuadrones de la muerte que eliminaron sistemáticamente a delincuentes que la justicia carioca dejaba libres. Por estos lados, cuando mucho, algunos habitantes de pisos altos han dejado caer objetos sobre los manifestantes, pero han tenido que soportar  represalias violentas.

Evidentemente la fuerza pública no quiere problemas ni con la opinión pública—tan veleidosa ella—ni con la Justicia—tan ecuánime ella—, porque nadie me va a convencer que un cuerpo militarizado no pueda desarrollar una estrategia para encerrar a los revoltosos con un movimiento de tenaza y capturarlos. Con esa duda consulté a un amigo que por haber usado uniforme sabe de esas cosas y  recibí la siguiente explicación: “No quieren capturarlos, quieren disuadirlos; capturan una muestra de los más violentos o los que pueden identificar por su atuendo para acumularles arrestos que permitan a los jueces de garantía dictar medidas cautelares. De ninguna manera quieren tener problemas con sus armas, porque quienes tienen el derecho a portarlas son, los que más deben cuidarse de utilizarlas”.

Cuando le argumenté que en ese caso estábamos secuestrados por los violentistas sin remedio, ya que el sistema les aseguraba la impunidad, me aclaró que la impunidad de un encapuchado y mi libertad personal se diferenciaban sólo en grado, garantizadas como están por la norma constitucional que impide encausar por sospechas.

Entonces, el peligro de que el vaso se rebalse, sigue latente.

lunes, 30 de abril de 2012

OPOSICIÓN DESTRUCTIVA

Prácticamente todas las iniciativas concretadas por el gobierno de Piñera y casi todas sus propuestas y nuevos proyectos han sido considerados por la oposición concertacionista y extra concertacionista, como insuficientes, insatisfactorios, mal enfocados, sospechosos y prescindibles. Insuficientes como la Reforma Tributaria, insatisfactorios como la Reconstrucción, mal enfocados como la Reforma Educacional, sospechosos como Hidroaysén y prescindibles como todos las demás iniciativas que Ud. quiera recordar. En una actitud política abiertamente negativa, desde la izquierda y el centro los partidos de la Concertación han criticado a diestra y siniestra, seguramente buscando atraer a sus aguas al chileno promedio, dado a desconfiar, inclinado a pensar en lo peor y proclive a creer que siempre le están metiendo el dedo en la boca.

Más allá de que aquello es cierto—tenemos buenas razones para desconfiar, casi siempre ocurre lo peor y las más de las veces nos  meten el dedo en la boca—, la extrema negatividad que se palpa en el ambiente político conduce hacia unos extremos peligrosos, sobre todo en momentos en que las “turbas empatriotecidas”—como  habría dicho José Santos González Vera—se desbandan haciendo barricadas y asaltando bancos y comercios por un “quítame allá estas pajas”.

Cuando la política tiene poca substancia—léase pocas propuestas realistas,  apropiadas y oportunas—se cae en el extremo de encontrar malo todo lo que hace el Gobierno y en procurar demolerlo a como de lugar. Incluso cuando lo que  Piñera se propone hacer es precisamente  lo que el  consorcio opositor criticón desatado tuvo la oportunidad de realizar y no hizo, vaya a sabe Ud. por qué razones. Con 20 años de gobierno la Concertación pudo hacer y no concretó montones de cosas que podrían haber sido apropiadas y oportunas en esos años y por el contrario insistió en otras que resultaron ser desastres.

Sin gustarme la derecha, debo reconocer que la oposición de derecha que en esos años se enfrentó con la concertación fue bastante más generosa y proactiva de lo que la Concertación (o lo que queda de ella) ha sido ahora. Por ejemplo, cuando las papas  le quemaban  las manos a Ricardo Lagos, ahí estuvo Pablo Longueira para sacarlo del atolladero con un acuerdo. Lo mismo ocurrió en una serie de iniciativas propuestas por los distintos presidentes, que dadas las escuetas mayorías, pudieron ser torpedeadas más no fuera por provocarles perjuicios.

Como en las peleas y discusiones matrimoniales, cuando el tono sube de cierto grado, cuando se recurre a la ofensa, cuando se enrostran las debilidades y se pasa del límite sutil que los afectos o el respeto establecen, ya no se puede retroceder y se corre el peligro de que vuelen los floreros. Cuando escucho a algunos de los senadores o diputados  de la Concertación, tengo la sensación de que los floreros del acuerdo cívico están comenzando  a volar y corremos el peligro de que alguien llame a la fuerza pública.